Archive for octubre, 2007

10/29/2007

Son muchas cosas las que me rondan.

por Maribel González Martínez

Son muchas cosas las que me rondan estos días por la cabeza. Estoy en un punto en que necesito ir resumiendo o asentando los nuevos conocimientos que he adquirido para pasar posteriormente a averiguar si tiene reflejo en mis clases o no. Las cuestiones que me rondan la cabeza están relacionadas con mis creencias sobre mi trabajo en relación a mi entorno laboral, dudas sobre cómo llevar una clase con un solo alumno -he pasado de dar clase a grupos grandes a una sola persona-, el patrón de relación que se establece entre mis alumnos y yo, las dinámicas de clase, el tipo de preguntas que hago en clase, etc. Aunque, en realidad, son preguntas que siempre están y estarán ahí, ahora les aplico un filtro diferente a la hora de responderlas. Sé que debo escoger un aspecto y centrarme en él, pero no puedo evitar que unas preguntas me vayan llevando a otras, etc. Lo cierto es que llevo muchos meses centrándome en el proceso de enseñanza-aprendizaje -ahí es nada, no son pocas cosas las que implica: alumno, profesor, materiales, metodología, herramientas de aprendizaje, entorno, afectividad, etc.- porque tenía muchas lagunas y carencias sobre este tema a nivel básico y en este momento por lo menos tengo algo más claro desde lo que partir para desarrollar mi trabajo ; mi proyecto docente. Puede parecer algo sencillo u obvio pero no lo es tanto, si tenemos en cuenta que no he trabajo, ni trabajo en una institución en la que exista un currículo establecido. De modo que, hay muchas cosas pendientes. Asimismo han sido unos meses muy intensos llenos de preguntas y de aprendizaje sobre el funcionamiento de esta herramienta de trabajo docente que tanto me está ayudando y enseñando a gestionar mi trabajo, a ser más consciente de las cosas que hago y por qué las hago, así como a tener mayor conciencia de las decisiones que tomo en clase, de los problemas de los alumnos, etc. Por tanto, en relación a este portafolio tengo que comentar que a la lectura de Bou Pérez (2007) me ha llevado a reafirmarme más en la idea de que esta herramienta de trabajo y la investigación en el aula son una de las mejores formas de mejorar mi trabajo. Hace unos meses me planteé qué era ser docente -ni siquiera le puse el adjetivo de bueno- y ahora aporto la definición que propone Bou Pérez (2007:17)

El buen docente , bajo los postulados del coaching, se conoce a sí mismo, tiene claros no sólo cuáles son sus objetivos sino también los valores y las creencias que los motivan, se ha trazado un plan de acción en el aula y siempre que puede es coherente: vive de acuerdo con sus valores y consistente: actúa y piensa de la misma manera“.

Como se puede ver, una de las razones que apoya la utilización de esta herramienta es alcanzar un mayor conocimiento sobre nosotros mismos como personas y docentes, lo que nos llevará a tener mucho más claros los objetivos sobre los que se asienta nuestro plan de acción. Asimismo todo este conocimiento y trabajo de investigación nos conducirá a aunar la práctica y la teoría. Nos ayudará a ser coherentes con nuestro discurso metodológico y nuestra práctica diaria en el aula porque a veces ambas está muy alejadas. Por tanto, ahora que estoy elaborando nuevas teorías tengo que descubrir si se plasman en mi forma de trabajar o no.

10/23/2007

Un apunte más sobre enseñanza.

por Maribel González Martínez

Con mi dispersión habitual, andaba yo enfrascada en la lectura de otro libro –El profesional reflexivo. Como piensan los profesionales cuando actúan. Donald A. Schön (1998)– cuando me encuentro que Schön cita unas ideas que Tolstoi escribió acerca de lo que significa enseñar. Tolstoi viene a decir que un profesor tiene que dominar todas las técnicas y métodos posibles para conseguir que su alumno/a aprenda. La cuestión está en tener dominio sobre todas las técnicas y métodos, así como la capacidad de aplicar cada una de ellas al alumno adecuado. La representación metafórica que se me ocurre para esto es que el profesor es como un médico que tras observar a su paciente aplica el tratamiento más adecuado para su enfermedad-método de aprendizaje. De este modo, si no das con el tratamiento adecuado, tienes que seguir buscando hasta que des con él. Yo me estado fijando en las programaciones que tengo para los diferentes grupos que tengo -es una pena no poder subirlas todas al portafolio para que se vean las diferencias- y está claro que con cada uno de los grupos llevo una dinámica diferente. Por ejemplo: hay un grupo de dos personas con las que estoy probando el método que propone Greg Thomson (1993) porque viendo las condiciones y características de mis alumnos pensé que podía funcionar. Con los niños que tengo me hecho consciente que no puedo utilizar los mismos métodos que con algunos adultos porque sus circunstancias y características son totalmente diferentes. Asimismo, como he dicho antes entre los grupos de adultos el funcionamiento de la clase es diferente en cada uno de los grupos que tengo. De todos modos, ahí sigo buscando y buscando y aplicando.

10/20/2007

Mi proyecto docente

por Maribel González Martínez

Aquí estamos un día más. Hoy he escrito una especie de decálogo donde recojo los puntos en los que quiero desarrollar mi actividad docente. Me he decidido a escribirlo porque quiero que me sirva como punto de partida para posteriores investigaciones y evaluaciones de mi trabajo docente. Hasta la fecha he ido trabajando con creencias e intuiciones y sin ninguna directriz o plan de actuación claros. Sólo sabía cómo no quería hacer las cosas, aunque luego descubrí que no hacía lo que creía. La cuestión es que el decálogo es un resumen muy resumido de los criterios que quiero aplicar en los sucesivo después de haber leído a Richards y Lockhart (1998), Woodward (2001), Williams y Burden (1997), Thomson (1999), Stevick (1990), Arnold et alii (2000), etc.

Mi proyecto docente 2007

10/16/2007

Lugares de trabajo y percepciones.

por Maribel González Martínez

Hace mucho tiempo que le doy vueltas a esta pregunta: ¿cómo afecta el lugar de trabajo al desarrollo y percepción que tenemos del mismo? Me pregunto esto porque, de algún modo, soy consciente de que nuestro lugar o entorno de trabajo afecta a nuestra forma de desarrollar nuestro trabajo. Yo, por ejemplo, no trabajo en una institución o academia, tampoco tengo compañeros de trabajo y mi lugar de trabajo es la casa de mis alumnos. Esto implica que los grupos con los que trabajo son reducidos -a veces, un sólo alumno-, que no hago uso de la pizarra porque me siento con los alumnos en la misma mesa -esto significa que la distancia que pueda existir en las clases donde hay mucha gente y un pizarra aquí queda eliminada-, por tanto podemos decir que estoy más próxima a mis alumnos. Además, creo que esta circunstancia contribuye a eliminar algunas tensiones que se producen en clase cuando el entorno es más “académico” o más cercano a lo que sería una clase al uso. Asimismo, en algunas ocasiones el hecho de estar en casa de los alumnos implica que damos la clase en un lugar donde hay música, el entorno es más cómodo y todo es más relajado y distendido. Por lo general, los materiales de trabajo siempre son folios y bolígrafos que me sirven a modo de pizarra y el radiocasete. Lo cierto es que el otro día pensaba que de algún modo me estaba limitando en cuanto al uso de materiales en clase y en cuanto a las posibilidades de aprendizaje que ofrezco a mis alumnos. Inconscientemente el hecho de no trabajar en una institución y hacerlo en casa de mis alumnos me ha hecho pensar que había determinado tipo de cosas que no puedo hacer o llevar a clase. La cuestión es que me estoy dando cuenta de que soy yo la que se impone las restricciones con respecto al uso de determinados materiales y no, la situación. La cuestión es que esta situación me está obligando a cambiar los esquemas de lo que significa un entorno de clase, cosa relacionada directamente con mis creencias de lo que debe ser el espacio físico donde impartir clase. Es decir, no es exactamente el entorno físico el que hace que una clase sea una clase. Uno, en principio, puede aprender o enseñar en cualquier parte en la que se encuentre, si está dispuesto a ello. Es importante para mí reflexionar sobre esta cuestión porque forma parte de mi trabajo el lugar en el que imparto la clase. Además, en cierto modo esto de dar clases a domicilio a veces no se contempla como algo “profesional” por aquello de que la gente que se dedica a esto, en principio, lo hace de forma temporal y no como una opción laboral fija.

10/11/2007

Primeras impresiones sobre el último libro

por Maribel González Martínez

que estoy leyendo. Hace unos días comenté que había iniciado la lectura de un libro sobre coaching para docentes y la verdad es que me está pareciendo muy intersante -hay que ver lo que me gusta esta palabra-. Lo empecé con la motivación de averiguar qué habilidades tengo como docente, cuáles están más desarrolladas, cuáles menos, qué me queda por hacer, etc. Lo cierto es que, como viene siendo habitual cada vez que inicio una lectura, a lo largo de la misma van produciéndose muchas conexiones con otras lecturas que he hecho previamente. Ni qué decir tiene que me van asaltando millones de preguntas y que se van respondiendo otras que me rondaban la cabeza. Todo se va interrelacionando de un modo u otro. En este caso estoy encontrando a lo largo de todo el libro muchas ideas que viene a reforzar las teorías del aprendizaje constructivista y todo lo que he leído sobre el mismo en el libro de Burden y Williams. En este libro que llevo entre manos, como no podía ser de otra manera, se explican las diferentes concepciones de aprendizaje existentes en función de las teorías a las que nos adscribamos. Es de suma importancia averiguar qué pensamos sobre cómo se produce el aprendizaje porque eso nos va a llevar a poner en práctica una serie de técnicas y metodologías para enseñar. También me ha ayudado a comprender mejor la filosofía del portafolio: Pensamiento+ acción+ reflexión sobre la acción y vuelta al principio. Es decir, todo este trabajo de reflexión se hace con el objeto de elaborar una serie de planes de actuación que se llevan a la práctica para evaluar la situación y seguir tomando decisiones sobre nuestra forma de enseñar, las actividades que realizamos en clase, etc.

La cuestión es que en función de estas ideas se puede decir que ando inmersa en diversos planes de actuación. Por un lado, habría un macro plan de actuación orientado a mejorar mi formación y mi comprensión de esta herramienta para la formación y, por otro lado, estarían los planes de actuación para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de mis alumnos. Estos antes eran de carácter general, es decir, si realizaba un cambio lo hacía para todos y no tenía en cuenta que a lo mejor con determinado grupo dicho cambio no iba a funcionar. Sin embargo, ahora, no los enseño a todos igual y supongo que la mejor manera de ver esto sería aportando los planes e informes de clase que tengo -quedan pendiente de escaneo-.

Sigo…

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