Archive for ‘contexto escolar’

05/06/2010

Carta al manual de L1

por Maribel González Martínez

7 de mayo de 2010

Querido Manual de L1:

¿Cómo empezar esta carta? Tengo tantas cosas que comentarte… Primero te diré que no tengo nada en contra de los de tu especie. Durante mi época de estudiante conviví con ellos, formaron una parte muy importante de mi vida (que se lo digan a mi espalda que cargaba con ellos todos los días). Hoy en día, como profesora, también os utilizo porque sois un buen instrumento, sois algo así como un punto de partida (aunque, he de confesarte que muchas veces necesitas extensiones y adaptaciones). En mi vida de estudiante os he conocido de todas las materias: lengua y literatura, matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales, historia, arte, etc. Todos vosotros, pensaba yo, estabais para ayudarnos a profesores y alumnos a seguir el camino que nos hemos trazado y no perdernos.

Descubrir que no cumples tu función básica me entristece. Tus textos no son claros y para entenderte he de hacer  esfuerzo adicional. ¿En qué momento perdiste tu lecturabilidad? Tus ejemplos me confunden porque están descontextualizados y pueden tener varias interpretaciones. ¿Por qué me propones un listado de palabras de raíces sufijas y prefijas cuyo significado desconozco? (Sí, sí, me dirás que para qué están los diccionarios, ¿verdad? Pero es que una ayudita no me vendría mal.)

¡Ay! Querido manual de L1, ¿por qué quieres que aprenda literatura a partir de un listado de obras literarias de las que nunca he oído hablar? Me nombras el Poema del Mío Cid, al Lazarillo de Tormes y El Quijote junto a las características del realismo… ¿Qué es el realismo? ¿Quiénes son todos esos escritores? ¿No los conozco porque no soy nativo español?  Tus páginas me llenan de dudas e inseguridades.

Ojalá, la gramática que propones estuviera más enfocada a la comunicación. Ojalá, tus ejemplos estuvieran contextualizados. Ojalá, estuvieran acompañados de algún dibujo que me aclarase la explicación que con tantas palabras me das. Ojalá tu lenguaje fuese más accesible para mí. Ojalá consiga leer algún día todos esos libros que nombras, conocer a esos escritores que mencionas y comprender lo que me planteas.

Pero me parece que nuestro tiempo se acaba. El curso llega a su fin y nuestros destinos se separan. Sin embargo, sé que otro vendrá a ocupar tu espacio; aunque no sé si albergar esperanzas de un cambio.

Me despido atentamente, esperando que algo cambie.

Un saludo cordial,

Maribel

Esta idea de escribir una carta al Manual de L1 (no especifo cual) me la ha inspirado De las cartas a la literatura de Difícil de Juglar.

PD: Sin duda, es una carta manifiestamente mejorable desde el punto de vista estilístico, pero ahí queda. En cuanto a los libros de texto, no estoy ni en contra, ni a favor de los manuales. Entiendo que, dependiendo del contexto, pueden ser necesarios o no. También creo que en función de las necesidades de los alumnos hay que optar por adaptarlos a través de la ampliación o la reducción de actividades, recursos, etc.

Para explicar determinados aspectos de la gramática española de L1 a un alumno de EL2 recurro a las gramáticas de ELE y cuando se trata de sintaxis aplico todo el sentido común que soy capaz de reunir. Sobre todo, se trata de hacerla accesible porque, a veces, parece que la teoría está hecha para filólogos y no para alumnos de secundaria.

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09/02/2009

Mapa sobre competencias básicas.

por Maribel González Martínez

Aquí dejo uno de los primero mapas mentales que hice cuando empecé a leer sobre el tema de las competencias básicas. Como se puede ver él también es muy, muy básico.

De Mapas mentales

Seguriré con la serie estos días…

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08/31/2009

Competencias y enfoque por tareas.

por Maribel González Martínez

Las dos últimas entradas que he escrito han estado dedicadas a una entrevista a Michael Long publicada en el podcast LdeLengua nº2 y un vídeo que recoge una conferencia de Jordi Adell sobre competencias digitales. Ambos materiales son más que interesantes y dan para realizar una profunda reflexión sobre la forma de aprender y enseñar. De hecho, en ello ando; aunque esto requiere hacerse muchas preguntas e intentar darles respuesta.

De la entrevista a Michael Long recogí algunos apuntes interesantes relacionados con el enfoque por tareas y me surgieron muchas dudas sobre el conocimiento que he elaborado acerca de qué es trabajar con tareas. A continuación, después de ver la conferencia de Jordi Adell sobre competencias digitales me dio por indagar sobre el enfoque por competencias propuesto para el aula.

¿Qué encontré? Muchos documentos interesantes que explican detalladamente cuáles son las competencias básicas y cuál es la finalidad de cada una de ellas. La cuestión es que encuentro bastantes similitudes entre el enfoque por tareas que solemos utilizar en la enseñanza de idiomas (aunque no sé hasta que punto puedo decir que yo lo aplico) y el enfoque por competencias.

Esto es lo que ando leyendo:

PD: Este es un borrador que lleva esperando ser publicado desde hace un mes, más o menos.  Ahora mismo he perdido el hilo de la reflexión que llevaba pero he decidido publicarlo con vistas a retomarlo.

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06/15/2009

La ortografía y el principio alfabético.

por Maribel González Martínez

Esta es una reflexión provocada por una experiencia de clase que me remitió rápidamente a unas lecturas que estoy realizando últimamente sobre el principio alfabético, la conciencia fonológica y el proceso lector tanto en L1 como en L2.

Tengo una alumna en 1º de ESO cuya lengua materna es el inglés y que, por razones curriculares, está estudiando ortografía. Hasta la fecha no había tenido que plantearme cómo enseñar la ortografía porque la mayoría de mis alumnos estudiaban español como lengua extranjera y no como segunda lengua en un contexto escolar. Por tanto, mi preocupación en cuanto a la escritura no estaba en las cuestiones ortográficas, si no en el desarrollo de la competencia escrita.

La cuestión es que con esta alumna de 1º de ESO sí me veo en la necesidad de plantearme qué es la ortografía, qué importancia tiene y qué hacer para ayudarla. Para ello, el primer paso es preguntarme:

  1. ¿Qué es la ortografía? Ciertamente me resultaba difícil dar respuesta a esto porque sin pensar mucho y basándome en mi experiencia diría que es el conjunto de reglas que rigen el código escrito de la lengua.
  2. ¿Para qué sirve? Para escribir bien.
  3. Ante la respuesta anterior, la pregunta lógica es: ¿Para qué escribir bien? La respuesta es que siempre he considerado la falta de ortografía como una mancha en el texto. Es decir, es como si me visto y me pongo una camiseta llena de manchas. ¿A que mi aspecto no sería el mismo si me pusiera una camiseta sin manchas? Daría una mejor impresión, ¿verdad? Este es el razonamiento que le hice un día a esta alumna. Sin embargo, me pareció algo superficial y una explicación para salir del paso porque creo que podía haberme seguido preguntando.

¿Qué puedo añadir a las respuestas previas ahora? En este momento puedo decir que la ortografía es un conjunto de reglas que rigen el código escrito de la lengua basándose en un principio alfabético que varía en función de las diferentes lenguas que usan este principio. Esto es porque es un código y, por tanto, es arbitrario y artificial – sí, son cosas obvias aprendidas durante la carrera pero que hasta ahora no había conseguido conectar. Ahí radica el descubrimiento-. Este código escrito nos permite representar a través de grafías (símbolos) el sonido de la lengua. En función de las lenguas, se necesitan más o menos grafías para las representaciones fónicas, lo que las convierte en lenguas consistentes o inconsistentes. En el caso de la lengua española, debemos hablar de una lengua consistente frente al inglés, por ejemplo.

¿Por qué es importante? Porque cuanto más consciente sea el alumno, al menos de segunda lengua, de que la ortografía es un código que ha de conocer para representar y leer correctamente la lengua, mayor importancia al hecho de aprenderla.

Continuará…

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06/03/2009

El aprovechamiento del conocimiento del alumno.

por Maribel González Martínez

Los alumnos siempre saben muchas más cosas de las que parece y no estoy apelando aquí al tipo de conocimiento enciclopédico; si no al conocimiento sobre la tipología de ejercicios que hacen en el aula. De éste último fue del que quise servirme en una de las últimas clases a una sola persona que he dado.

Propuse a un alumno la creación de una actividad para otros compañeros que conoce pero con los que no comparte clase. Aclaro que es un alumno con al que le doy clase hace mucho tiempo y, por tanto, conozco muy bien sus características y aficiones. Esto significa que jugaba sobre seguro porque sabía cuál iba a ser su respuesta ante la propuesta que le iba a hacer. Es importante que esto quede claro. También es destacable que tiene un nivel de español B2 y que iba a preparar una actividad para otros compañeros con menor nivel de idioma. Asimismo he de señalar que estamos hablando de un alumno en escolarizado en la tercera etapa de primaria.

Una vez esclarecido el panorama y sentadas las bases desde las que partía, le planteé a mi alumno que quería llevar un cuento a otro grupo (no olvidar que conoce a sus compañeros) pero no sabía cuál. A continuación le pedí ayuda sabedora de que este alumno escribe cuentos. Rápidamente fue a buscar sus cuentos para que entre los dos eligiésemos uno. A continuación vino lo siguiente:

  • Elegimos el cuento.
  • Le pedí que me lo dictase.
  • Una vez tuve el texto, le comenté que ahora necesitaba escribir unas preguntas para saber si después de leer el texto lo habían comprendido y le pedí ayuda.
  • Aquí me sorprendí, la verdad. El alumno, además de elaborar la clásica pregunta, propuso alguna cuestión cuya respuesta era tipo test.
  • En este punto, le pregunté: ¿Qué otro tipo de ejercicios hacéis en clase cuando leéis un texto?
  • Como respuesta el alumno me dijo que esperar que iba a buscar el libro de lengua para verlo, pero no lo tenía. Así que recurrió a experiencia personal y redactamos algún ejercicio más. Entre ellos: Lee estas frases y ordena los acontecimientos.
  • Así, obtuvimos una batería de ejercicios para sus compañeros; aunque no todos tuvieran relación directa con la lectura (el alumno tampoco es profesor).

Fue una experiencia sorprendente que quería compartir. Fue una de esas clases que terminas muy contenta con el resultado porque el alumno ha estado motivado por la utilidad de su actividad y porque has conseguido movilizar todos los recursos con los que cuenta.

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