La otra tarde tuve una curiosa conversación con uno de mis alumnos. A mí se me había ocurrido que como tarea de escritura podía ser interesante crear una historieta con pictogramas. (Si era o no lo más motivador del mundo es otra historia). La cuestión es que me parece interesante transmitir los comentarios que me hizo el alumno sobre su visión del uso del ordenador en clase. Todo empezó así:
- ¿Qué hacemos hoy? -Me preguntó.
- Pues, hoy vamos a escribir una historia con pictogramas.
- ¿Qué es eso?
- (Explicación).
- Vale…
Hay comenzamos a ver las imágenes que había llevado y ver qué íbamos a escribir, etc. Entonces, llegó el momento en el que le dije:
- Ahora, vamos a escribir. Toma el bolígrafo y el lápiz para escribir.
- ¡Uffffff! No quiero escribir. Ya no estoy en el colegio. No me gusta escribir a mano.
Yo me quedé un poco sorprendida y le pregunté la razón a lo que me contestó que escribir a mano es muy lento y aburrido. Lo acompañó de la representación típica de un niño inclinado sobre la mesa haciendo un gran esfuerzo. Me comentó que escribir en el ordenador es mucho más rápido y sencillo, por tanto lo prefería a lo primero.
Seguidamente me preguntó:
- ¿Es verdad que en España el año que viene vamos a tener ordenadores en clase?
Yo le dije que eso habían dicho pero que era probable que no fuese así. A la cara de desilusión siguió el comentario de que estaría bien que en la escuela hubiera ordenadores como en Japón. Yo no lo sabía pero parece ser que allí los contenidos están digitalizados y a cada niño le dan una pila de cedés con la asignaturas correspondientes para que trabajen en el aula. A mi alumno le parecía fantástico poder tener todos los libros en un mismo sitio y poder darle a un botón para abrir la página del libro que quisiese.
Yo estaba tan fascinada que seguí preguntándole:
- ¿Qué harías con el ordenador en clase?
- Pues, conectarme al messenger y hablar con mis amigos. Les preguntaría qué han puesto en la pregunta tal o cual.
A mí me pareció el clásico método de las notitas en clase sólo que en versión moderna. También me dijo que así era más fácil copiarse. Su propuesta era que el más listo de la clase hiciera los deberes y los demás se copiasen. Yo le pregunté qué iba a aprender haciendo eso. Es decir, ¿qué aprendes si sólo copias? No sabes si es correcto o no. Además, los profesores pueden saber si te has copiado o no. Cuando escucho esta afirmación se quedó estupefacto. ¿Cómo? Me preguntó. Yo lo dejé con la intriga.
También me comentó que sería estupendo poder mandarle los deberes a la profesora por email. Más simple y rápido no podía ser. Luego la profesora corregiría y todo solucionado. Por otro lado, estuve indagando sobre las cosas que hacía en internet:
- Bueno, ¿Y tú qué haces en internet?
- Pues, uso el messenger, el facebook, busco fotos sobre coches del futuro, el futuro del planeta, etc.
Me hizo una descripción del tipo de coches que habrá en el futuro, me habló de un combustible hecho con hojas (biodiesel, pero el no sabía que existía esta palabra), de que no tenía ruedas, de que había varios prototipos, etc. Es fascinante ver lo curiosos que son los niños y la forma en que satisfacen esa curiosidad.
Otro comentario digno de mención fue:
- En la pizarra digital nos ponen ejercicios para bebés.
- ¿Para bebés?
- Sí, para niños de 7 años.
- ¡Ah! Claro, y tú ya tienes 11 años. Ya no eres pequeño, ¿A qué no?
Ésta fue más o menos la conversación que tuve con mi alumno. Fue interesante porque normalmente estamos acostumbrados, como profesores, a leer lo que otros docentes comentan sobre el tema; sin embargo, no había tenido de oportunidad de saber qué piensan los niños sobre este tema. Finalizaré comentando que he intentado reconstruir lo mejor posible esta conversación, aunque no debemos olvidar que se trata de una reconstrucción y no una transcripción de una grabación.
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