Ldelengua 18: Con Vicenta González hablando de portafolios.

por Maribel González Martínez

Interesante entrevista la que le ha hecho Francisco Herrera a Vicenta González sobre el portafolio docente y su uso por parte del profesorado para formarse. Por la parte que me toca, quisiera dejar algunas reflexiones que me han venido a la cabeza en relación a esta herramienta de formación, autoformación o recopilación de trabajos que justifiquen de algún modo la trayectoria laboral que tenemos los profesores. (Vaya por delante que me interesa sobre todo por las posibilidades de autoformación que ofrece).

Como dice Vicenta, muchas veces los profesores comentamos que nuestro trabajo es muy solitario; sin embargo, me pregunto por qué decimos esto cuando muchos docentes trabajan en centros donde hay otros profesores con los que pueden compartir sus inquietudes o sus deseos de mejorar. ¿Por qué no se hace?

Otro tema que se toca es lo difícil que es mantener durante mucho tiempo el trabajo con esta herramienta, sobre todo si no hay una tutorización. Esto me llevó a preguntarme si es una herramienta que exija de una supervisión continua por parte de un tutor, lo que supone que siempre habrá alguien con mayor experiencia que tú para dirigirte y evaluarte. La pregunta es: ¿Qué estrategias ha de aprender el profesor para llegar a ser autónomo y poder gestionar su propio conocimiento a través de un portafolio?

Asimismo, comentaré que hace algunos meses que decidí cambiar algunas secciones del PRP porque diversas razones que van desde la necesidad de privacidad hasta la apreciación de que secciones como ¿A dónde voy? deben convertirse en una especie de sección donde ir acumulando planes de actuación. Es más, podríamos decir que desde hace dos años trabajo en el mismo plan de actuación: Conocer a fondo el proceso de enseñanza-aprendizaje para conseguir que mis clases sean lo más eficaces posible.

Para finalizar quería referirme al hecho de que el portafolio sea público y se haya elegido el formato de blog para su publicación. Hace ya tres o cuatro años, cuando empecé a escribir el blog con mis cuitas profesionales, lo hice porque pensé que me ayudaría a establecer una red de colaboración y que habría mucho intercambio de ideas (en cierto modo ha sido así, si bien no en la forma en que había imaginado). Es decir, tenía la idea de que el blog era una herramienta mucho más comunicativa de lo que en realidad es; pero esto es algo que sólo he podido ver con el tiempo y mi trabajo en el mismo. En este sentido creo que Aníbal de la Torre explica muy bien cuáles son los errores en el uso de blogs con estudiantes y de entre todos ellos creo que en el que más he incidido ha sido en el punto cuatro, puesto que no terminaba de ver que la comunicación que se produce en el blog es básicamente unidereccional.

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18 Responses to “Ldelengua 18: Con Vicenta González hablando de portafolios.”

  1. Nos encontramos de nuevo. Hacía tiempo que no te dejaba ningún comentario y hoy finalmente me he decidido a hacerlo. Me parece muy acertada tu pregunta, más que nada por la dificultad de la respuesta.

    “¿Qué estrategias ha de aprender el profesor para llegar a ser autónomo y poder gestionar su propio conocimiento a través de un portafolio?”

    Yo insisto simpre en lo mismo, no es necesario tener un tutor aunque lo ideal sería encontrar un colega con objetivos similares; pero para empezar creo que es conveniente aprender a formular objetivos. Estos han de ser realistas y concretos. Si mi objetivo es “ser un buen profesor” es posible que esté toda la vida para alcanzarlo y además si no especifico en qué consiste para mí ese objetivo es difícil que pueda darme cuenta de si estoy cerca de alcanzarlo. Si, en cambio, parto de la observación de mis propias clases, buscando aquellas cuestiones con las que no estoy satisfecha el camino que he de seguir será otro bien distinto. Por ejemplo, si veo que los estudiantes no me siguen, a partir de una grabación de clase puedo percibir cuál es el problema concreto (el ritmo, las intrucciones, la inadecuación de las actividades, la motivación, la complejidad de mis explicaciones, sus estilos de aprendizaje, etc.); preparar un plan de actuación concreto para ese problema; ponerlo en práctica; volver a recoger evidencias; analizarlas e interpretarlas a la luz de mis experiencias previas y de la información que ofrecen los expertos y ver los resultados.

    No sé si soy muy osada, pero creo que sería algo así como aprender a formular objetivos, a observar la realidad, a formular planes de actuación realistas y posibles en el contexto de enseñanza en el que me encuentre, a relacionar los datos que extraiga de las observaciones con mis planes de clase y con las actuaciones de los alumnos. Y algo también importante manejar bibliografía adecuada a las cuestiones que me preocupan.

    Creo que la experiencia por sí sola es insuficiente para mejorar nuestra competencia docente si esta no va acompañada de reflexión y de curiosidad por seguir aprendiendo, no conseguiremos ni ser autónomos ni progresar en nuestra formación.

    Y tienes razón (como siempre), la comunicación que se establece con el blog es a veces un tanto especial, aunque no sé si exactamente unidireccional. Es verdad que no recibes retroalimentación de todo lo que escribes, pero no podrás negar que lo que vas escribieno llega a bastantes profesores y que aunque no respondamos a tus cuestiones sí quenos obligas a replantearnos muchas de nuestras actuaciones didácticas.

  2. Vicenta, me alegro mucho de que hayas pasado por aquí y me hayas dejado tus comentarios porque siempre son provechosos y clarificadores.

    Tienes razón en que la experiencia sin reflexión y sin curiosidad por seguir aprendiendo no sirve de mucho. Creo que muchas veces se identifica experiencia con número de años ejerciendo un trabajo y no nos fijamos tanto en cómo hemos desarrollado ese trabajo. Por eso me parece interesante el uso del portafolio o de cualquier herramienta que refleje la trayectoria seguida. También creo que cuando una reflexiona se puede meter en un círculo vicioso por eso es fantástico que haya alguien con quien comentar puntos de vista; a veces, a fuerza de mirar terminas por no ver.

    También estoy de acuerdo en que hay que saber formular objetivos a partir de nuestra propia realidad. Aunque también sé que no es nada fácil porque, a menudo, en las clases, sobre todo cuando eres novato o quieres empezar un proceso reflexivo, quieres investigarlo todo.

    En cuanto a lo de encontrar una persona que que quiera compartir este tipo de trabajo también es difícil (no imposible, pero complicado), ya que se han de dar una serie de circunstancias.

    Ni qué decir tiene que para poder reflexionar una tiene que tener muy claro cuáles son sus creencias y conocimientos sobre el trabajo de que desempeña. Yo confieso que desde que me propuso Manuel usar esta herramienta toda mi atención se fue centro en averiguar cómo se aprende. En ello sigo.

    En definitiva, este tema del portafolio es muy interesante y da lugar a muchas reflexiones en torno al mismo.

    PD: La falta de retroalimentación ya no es una queja 🙂 . Es un descripción de lo que sucede y me vino muy bien ser consciente de ello. Sé que hay muchos docentes que pasan por aquí y les agradezco que me lean.

  3. Querida Maribel,
    Gracias por aportar siempre material tan interesante a tu blog.

    Creo que tener al tener un PRP online empezamos a lidiar bastante con lo que es la auto crítica (o con la falta de auto crítica, depende jejeje)… y como dices, cuando recien empiezas tienes ganas de investigarlo todo y de solucionar todos los problemas, ser el profesor más más más….y elaborar el portfólio como que te direcciona un poco, te recuerda que hay un camino que seguir, objetivos que fijar… Y el hecho de poder compartir este camino con tus compañeros, que probablemente tienen las mismas inquetudes que tú, es especialmente motivador y reconfortante.

    Un saludo,
    Paula

  4. Leyendo los comentarios que han dejando en L de Lengua, he visto que los profes de una escuela se han animado también a hacer su portafolio. A mí esa idea me parece ideal, poder compartir con tus colegas tus reflexiones. Yo en las escuelas en las que he trabajo esa posiblidad nunca ha llegado a darse de dorma sistemática, parece que todos estamos tan preocupados por preparar nuestras clases que finalmente no dedicamos apenas tiempo a pensar en lo que hacemos ni en por qué lo hacemos, ni mucho menos nos cabe la posibilidad de que nuestros colegas tenganalgo que aportarnos.

    No sé, esto de ser profe es algo extraño. A veces es como si detrás de la puerta de tu clase hubiera un mundo misterioso e impenetrable que podría llegar a deshacerse si alguien entrara a observarlo. Creo que deberíamos dejar las puertas de las clases abiertas para que entrara algo de aire y alguna idea nueva. Por eso me parece fantástico los que se atreven a dejarnos entrar en sus blogs, es como mirar a través de una rendija para aprender de lo que hacen los demás.

  5. Interesantes los temas que comentas, Vicenta. Me gusta la definición del aula como mundo misterioso e impenetrable porque creo que es bastante certero. Tengo la sensación de que esa concepción puede venir de nuestra época de estudiantes en las que juzgábamos duramente a los profesores: Éste es muy malo, éste es un hueso, el otro es muy blando, aquélla sólo lee el libro,… Además, me parece que dejar entrar a otro supone exponerte a nivel emocional porque alguien va a emitir un juicio sobre tu trabajo. ¿Lo haré bien, mal, regular? Si el juicio es malo, probablemente nos sentiremos fatal y nuestra autoestima se resentirá.

    Por otro lado, de algún modo, cuando empiezas a dar clase tienes en la cabeza un modelo que, quizá, fue aquel profesor que te gustó tanto en tus años escolares o universitarios porque se ajustaba perfectamente a tu forma de aprender. Sin embargo, no te paras a pensar qué filosofía había detrás de aquella manera de enseñar. Esto me lleva a comentar que una de las cuestiones más provechosas que se obtienen de compartir con otros tu trabajo, escribir tus reflexiones o investigar trabajo es que te ayudan a crear tu propio sistema de creencias y eso es muy importante. Por supuesto, no sólo basta con elaborar una teoría; si no que también has de preocuparte de que se aplique y el cómo se está aplicando. (Yo sigo en ello, no tiene nada de sencillo conseguir que ambas cosas vayan parejas).

    Supongo que otro factor que influye en que consideremos nuestro trabajo como solitario a pesar de trabajar con otros trabajos radica en la visión personal que cada uno tenemos de la enseñanza. Es decir, cada uno de los docentes tiene unas características personales, un bagaje personal, unos intereses, etc, que hacen que actúe de un modo u otro. Luego están los alumnos, los contextos, los materiales,…

    Totalmente de acuerdo contigo, Paula. Un saludo

  6. Maribel,yo soy de las que pasan y pocas veces escribe y, gracias a tu portafolio descubrí la entrevista a Vicenta. 🙂
    Tanto la entrevista como vuestros comentarios me han parecido interesantes y muy acertados.
    A partir de mi propia experiencia y de la que estamos empezando en la escuela donde trabajo, puedo corroborar esa idea de clase como algo impenetrable que tienen algunos profesores. Es como si lo que pasara dentro del aula fuera de alto secreto. Por comentarios de mis compañeros, a la mayoría le crea inseguridad el hecho de que alguien puede ver sus “errores” y es puede ser duro que, después de 15 años en la profesión, alguien te diga:¿ y esto por qué lo haces así?
    Creo que la clave está en que aceptemos que cada profe tiene su estilo y que es importante observar y ser observado para renovar ideas y formas de actuar. Mirando también se aprende, no?
    En cuanto a lo del tutor, yo no creo que sea necesario, pero estoy con Vicenta en que es fundamental diseñar un plan de actuación. Pienso que primero hay que marcarse un objetivo “realista” y a partir de ahí ver cómo voy a recoger datos, qué acciones voy a llevar a cabo, etc. Sin olvidar, claro está, lo de leer bibliografía y experiencias previas.A mí me está resultando muy útil leer sobre investigación en acción para diseñar el plan de acción que quiero poner en práctica en mis clases con estudiantes orientales.
    En fin, que el portafolio es una herramienta aun por descubrir pero sin duda fantástica para seguir aprendiendo y mejorando.
    un saludo a las 3

  7. Ana, esto que apuntas sobre el estilo de enseñanza me parece más que acertado porque éste se basa en nuestras creencias y forma de ver las cosas. De ahí que cada uno de nosotros enfoquemos las clases de una manera. A mí me parece que la clave está en descubrir cuál es nuestra concecpión de enseñanza, ver si queremos cambiarla o no, y estar dispuestos a compartir con otros compañeros con el fin de incorporar nuevas formas de hacer las cosas. Siempre es interesante probar cosas nuevas en clase y ver cómo funcionan.
    No quiero dejar de comentar el tema del error, ¿Cómo vamos a animar a nuestros alumnos a equivocarse o restarle importancia a esto, si nosotros mismos no somos capaces de asumirlo?

    Saludos…

  8. No solo es interesante observar a otros, también es muy interesante dejar que el otro entre y se quede, compartir una misma sesión de enseñanza con otro colega (una clase a cuatro manos).

    Si podéis os recomiendo que compartáis alguna clase con un compañero. Yo tengo una asignatua a medias con una colega para estudiantes españoles y algunas sesiones las damos las dos juntas. PAra mí es una experiencia increíble, poder ver cómo otra persona se dirige a los estudiants, cómo revisa las actividades, cómo va comprobando lo que hacen; en fin, todo me parece interesante. A veces incluso me veo tomando notas de lo que ella hace y dice. Cuando terminamos estas sesiones nos quedamos un buen rato comentando entre nosotras cuestioens relacionadas a la interacción que cada una establece con los estudiantes, a cómo presentamos los contenidos, cómo trabajamos en la pizarra. Casi nunca hablamos de los contenidos, lo que nos interesa es lo relacionado con la gestión del aula. No sé si alguna vez lo habéis pensado, los contenidos son los que son, a veces las actividades también están programadas ya con bastante tiempod eantelación y hay pocos imprevistos en esos aspectos. Pero poder observar cómo interacciona otro colega con el mismo grupo de estudiantes llega a ser fascinante. Ahí, se aprecia las diferentes concepciones de enseñanza que se poseen y las creencias y asumciones que cada uno tiene interioriozado sobre lo que funciona en el aula y lo que no.

  9. Seguro que es una experiencia buenísima y que se aprende muchísimo, ¿verdad? Yo, lamentablemente, no tengo oportunidad de hacer algo parecido, pero si algún día la tengo lo haré. Sin embargo, puedo decir que he copiado ideas de profesoras mías de lenguas extranjeras porque me parecían muy buenas. Y, la verdad, han sido actividades que han funcionado muy bien.

    Creo, como tú, que las materias y los contenidos son los que son. Algo se puede “innovar” pero, en realidad, ya está todo ahí. Eso sí, la cosa cambia dependiendo del manual con el que trabajes, si estás a gusto con él o no,… Está claro, que la personalidad del profesor y su manera de hacer también influye mucho. Asimismo tampoco podemos olvidar que los alumnos también son una pieza clave en esto. Ellos también cuentan mucho a la hora de establecer dinámicas, formas de enfrentarse a la clase, etc.
    Gracias por este estupendo debate :).

  10. Sí, los alumnos son el centro del proceso. Si nosotras hemos hecho esas sesiones conjuntas, era porque eran de 3 horas y nos daba miedo que los alumnos no lo soportaran. A mí algo que ahora me empieza a preocupar y que antes creo que no pensaba mucho en eso es el tiempo de la sesión de clase. Cada vez veo más importante que los organizadores de cursos se planteen que es difícil mantener el interés de los alumnos durante más allá de 1:30h. En serio, si se ha de ir con prisas para cumplir un programa y dispones de una sesión de mucho tiempo es terrible. Creo que el profesor intenta concentrar todo lo que puede en ese tiempo y los alumnos sufren una barbaridad para intentar seguir la clase.

    Del tema de los manuales casi mejor no hablar. Es difícil encontrar uno que satisfaga los intereses de todos. Sé que tú no tienes que seguir uno, que tienes más libertad (aunque eso acabe siendo un inconveniente ya que se ha de trabajar más); pero las limitaciones del manual o el poco margen de actuación cuando se ha de seguir uno acaba siendo un problema. Si al profe no le gusta el libro que ha de seguir, los laumnos lo acaban notando. Hacer trampa no siempre es posible, más si los alumnos se han de comprar el libro. No sé, como siempre hay muchos temas de debate y es difícil ordenarlos todos.

  11. Estoy de acuerdo contigo, Vicenta, el tiempo es algo importante a la hora de planificar un curso y las clases. Recuerdo cuando tuve que impartir cursos de 30 horas donde había mucho contenido por dar… Me resultaba imposible abarcar los objetivos trazados porque todo tiene su tiempo y no se puede condensar tanto.

    El problema es que la atención humana tiene un límite de tiempo y podemos entrar en flujo durante un periodo de tiempo determinado. Después, el cerebro necesita un descanso y de algún modo desconecta. De ahí que sea tan importante mantener un equilibrio entre el material nuevo de entrada y el que ya se conoce. Si les sumistras demasiado material, se saturan y si les das demasiado poco pueden llegar a aburrirse.

    Por otro lado, está el esfuerzo cognitivo que hay que hacer para procesar y producir. Eso requiere niveles muy altos de atención muy difícilmente sostenibles en clases de hora y media. A mí siempre me ha parecido que lo ideal son las sesiones de una hora con descanso de cinco y diez minutos.

    En cuanto al manual, sólo puedo decir que puedo decir que tanta libertad, como tú dices, puede llegar a ser una cruz. Al final, te las ves y te las deseas para preparar actividades que sean amenas y de interés para los alumnos. En definitiva, esto es como todo, tiene su cara y su cruz.

    Usar un manual está muy bien como base para programar clases y no perderse, pero hay que hacerle continuas adaptaciones y/o complementar con otros materiales. No tener manual implica que hay que trabajar mucho para conseguir cosas que funcionen mínimamente. Evidentemente, terminas haciendo “actividades” tan a medida que si quieres utilizarlas en próximas ocasiones debes hacerles modificaciones. En fin… no hay nada perfecto 🙂 . Pero es bueno pensar sobre todas estas cosas y poder comentarlas con otros.

    El “problema” del aprendizaje de idiomas es que a veces los profesores queremos controlarlo demasiado o nos hacemos totalmente responsables del mismo o trasladamos toda la responsabilidad al alumno. Es complicado porque enseñar y aprender no son unas tareas fáciles y ambas se ven afectadas por distintos factores: tiempo dedicado dentro y fuera del aula, materiales, enfoque de enseñanza, intereses del alumnado, intereses del profesorado, entorno de aprendizaje, relaciones sociales, experiencias previas, edades, etc.
    Como dices, son muchas cosas sobre las que debatir :).

  12. Este debate cada vez se pone más interesante.
    La idea de compartir una clase con un compañero me parece una experiencia muy enriquecedora. Yo sólo he tenido oportunidad de hacerlo durante las prácticas del curso de formación de Ih y la experiencia fue muy productiva.Es increible como puede cambiar el ritmo de una clase, la interacción con el profesor, el uso de la pizarra, la colaboración entre los estudiantes, etc, sólo con cambiando el profesor. Y es que todos tenemos una experiencia, un estilo y un carácter diferente. No sólo ser observado es útil, sino también observar a otros.

    Maribel, ¿ no dicen que el “”error es señal y motor de aprendizaje?Pues lo mismo ocurre con los profesores, no? Y es que a veces nos cuesta aplicar lo que predicamos.

    En cuanto al tiempo,estoy de acuerdo, una sesión de más de 1`5 h es excesiva a menos que se haga una pausa en el medio.La concepción del tiempo es diferente para el profe y el estudiante, o eso creo yo… De mauales mejor no hablamos porque, aunque pienso que es más práctico cuando se trabaja en equipo, es cierto que no es mucha la oferta en el campo de ELE. Desde aquí hago un llamamiento, ¿ para cuándo un manual más adaptado a estudiantes orientales?

    Seguiremos debatiendo..

  13. Pues, sí, Ana. Siempre nos dicen y decimos que el error es señal y motor de aprendizaje. Aunque, claro, nos estamos refiriendo al proceso de aprendizaje/adquisición de la lengua. ¿no?

    En cuanto a nuestro papel, creo que la cuestión es el enfoque que le damos. Cuando alguien nos dice: ¿POr qué no pruebas a hacer esto? En lugar de tomarlo como: “lo estás haciendo fatal” o “eso es un error”; quizá, deberíamos interpretarlo como una sugerencia para mejorar o intentar nuevos caminos.

    Antes de probar el enfoque por tareas y lo que ello conlleva, me escudaba en que mis alumnos eran mayores o que no iban a poder trabajar bien con ese enfoque. (Un prejuicio mío basado en mi inseguridad ante el nuevo enfoque, suponía cambiar mi concepción gramática del aprendizaje de lenguas por otra mucho más flexible en la que la lengua era un instrumento de comunicación). Gracias a los comentarios de otra profesora que me llamó la atención sobre mi discurso, me di cuenta de que era yo la que se estaba limitando. Mis alumnos eran la excusa para continuar en la misma línea.

    En esta misma línea del profesorado y la interacción que consigue o no en clase, su forma de actuar, etc., quiero apuntar una frase que me gusta mucho porque da que pensar:

    Mis alumnos son mi espejo.

  14. Maribel, creo que te robaré la frase, me gusta. Y es una buena metáfora de lo que es la enseñanza. No entraré ahora en aprendizaje (de eso sé muy poco por decir algo). A mí me molesta enormemente oírme a mí misma quejarme de los alumnos que me toca de vez en cuando. Necesito frenarme y pensar que ellos no son los responsables al 100% por 100% de lo que sucede en el aula. Pero también veo que es un acto de sinceridad y honestidad increíble reconocer lo mal que lo hacemos a veces y no siempre porque no sepamos hacerlo mejor. Creo que es muy difícil cambiar nuestras creencias sobre lo que funciona y en el aula y lo que no con determinados grupos de alumnos. El fundamento de esas creencias es difícil saber de dónde salen (a no ser que hagamos un examen exahustivo de nuestra formación inicial, nuestras experiencias de aprendizaje y nuestra expereincia profesional, entre otras cuestiones) y sin saber su origen más difícil es todavía llegar a cambiarlas si fuese necesario.

    POr todo eso me gusta tu frase, es más la metáfora da mucho más de sí. Toda mi actuación docente es el reflejo de lo que creo que es la enseñanza. Ya desde el momento que empiezo a prepararme una clase, los objetivos y las actividades reflejan mis creencias, me devuelven la imagen de lo que soy como profesor. Por eso a veces nos es tan difícil trabajar con materiales de otros coelgas: porque “no nos vemos”, vemos la imagen del otro. Eso también puede aplicarse a los manuales, nunca encontraremos ninguno que nos devuelva nuestra imagen como profesores.

    Ya sé Maribel que a ti te preocupan más los alumnos, pero yo sigo planteándome que si no me siento cómoda con la imagen que me refleja el espejo, yo debo hacer algo para sentirme mejor.

    Ana, sobre los materiales para chinos, sé que alguna editorial española está intentando adaptar materiales para alumnos orientales, pero creo que su intención es venderlos en China. Aquí se sigue considerando que un mercado poco rentable todavía. Pero yo creo que os tendríais que animar contactar con algún experto en chino para tener una buena descripción de su lengua para poder prever con mayor exactitud posibles focos de interés y hacer una propuesta a alguna editorial.

  15. Vicenta, exactamente entiendo la frase como tú. Es decir, mi preocupación por los alumnos viene dada por mi deseo de mejorar su proceso de aprendizaje y mi manera de darles clase. Se trata de un proceso adaptativo de unos y otros. Por tanto, son mi espejo y me devuelven la imagen de lo que hago en clase. (También creo que ocurre a la inversa, los alumnos se terminan adaptando a ti con mayor o peor éxito).

    ¿A caso los alumnos no hacemos verdaderos esfuerzos por averiguar qué quiere el profesor de nosotros? Recuerdo que en la facultad el reto estaba en saber qué esperaba cada profesor cuando hacías un examen. A unos les gustaba que les soltaras un rollo impresionante, estuviera o no relacionado con la pregunta. Otros, en cambio, prefería respuestas breves y precisas. También los había que querían que les hablaras sobre el libro que habían escrito. Como alumnos hacemos muchas predicciones sobre qué preguntará el profesor en el examen.

    En el aula de idiomas, ocurría lo mismo. Si al profesor le gustaba mucho la gramática, pues así sabías que sería el examen.

    “Los alumnos son mi espejo”

    Por cierto, esa frase no es mía (ya me gustaría). Está elaborada a partir de las teorías de Lozanov y aparece como propuesta de reflexión para el profesor en el libro de Arnold.

    Siempre he pensado que los profesores transmitimos nuestras preocupaciones a los alumnos. Por ejemplo, si tienes preocupación por la gramática y llevas muchos ejercicios para trabajarla en clase, los alumnos perciben que eso es importante y,les guste o no, intentan acomodarse a tus demandas.

    Hummm, me está dando que pensar éste último comentario…

  16. No le des demasiadas vueltas. Como bien dices es un proceso en dos direcciones, pero sin olvidar que el rol que nosotros poseemos es importante. Al dar clases es una institución como la universidad, el rol casi me viene impuesto y depende del origen de los estudiantes es interesante analizar cómo me perciben. Hay los que me hablan de usted y esperan que yo les ceda el turno para poder hablar (algunas de mis estudiantes chinas, por ejemplo). EStos suelen hacer lo que se les pide y tienen poca iniciativa; pero también los hay de culturas más democráticas. EStos son los que sí que toman la inciciativa libremente y van moldeando el ritmo de las sesiones y de alguna forma también la orientación de mis objetivos. A veces me da rabia acomodarme a los que parece que tienen claro lo que quieren e ignorar a los que su participación es más limitada.

    Llegar a un consenso entre todas las voces presentes en el aula es difícil, pero lo que está claro es que les transmitimos nuestras preferencias.

    Hace alguno meses creo que ya te comenté mi obsesión por que los alumnos llevaran un diario de clase, pues bien sigo con el mismo objetivo. Las chinas son las más cosntantes y es interesante ver cómo progresan en sus escritos (no puedo decir lo mismo de su expresión oral), pero lo que me preocupa es que creo que ellas se lo han tomado como algo que han de hacer porque yo se lo pido. Si no fuese tan pesada harían lo mismo que el resto de los alumnos del grupo: serían menos constantes. POr un lado puedo apreciar que la actividad es buena para ellas, pero por otro lado me sabe mal que lo hagan como una obligación. Me planteo cada día hasta qué punto es bueno que haya alumnos que trabajan porque lo ven como un deber y no porque les parezca interesante o porque vean que es una buena estrategia pra seguir progresando. Eso sí, lo que no me permito es engañarme y pensar que a ellas les gusta escribir tanto como a mí.

    Miedo me da cuando empiece a obsesionarme por la gramática, las veo rellenando huecos indefinidamente…

    Pues eso, estoy contigo en que el modelaje es mutuo.

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