Dos clases de apoyo.

por Maribel González Martínez

(Mis faltas)

Como ya he contado en otras ocasiones, las clases de apoyo ELS son totalmente diferentes a las clases de ELE que imparto a adultos porque en el caso de las primeras nunca sé qué va a tocar estudiar o repasar. Aunque, sí puedo decir que las joyas de la corona son: biología y geología, geografía e historia y, por supuesto, lengua y literatura castellanas.

Yo no soy especialista en las dos primeras, pero trato de aplicarle el sentido común y poner en marcha mis estrategias de comprensión lectora (a veces, cuesta comprender el manual); así como mis conocimiento sobre técnicas de estudio adquiridas tras años de estudiante para poder ayudar a mis alumnos. En el caso de la última, podríamos decir que me siento más familiarizada con el entorno y lo llevo bastante mejor. El caso es que el otro día, concretamente, tuve que explicarle a una alumna de 1º de ESO las unidades de la lengua. ¿Qué problemas encontré?

  1. Las definiciones del manual. (Quizá, porque muchas de ellas dormían en el olvido). Por ejemplo, “monema es la unidad gramatical mínima con significado; puede ser una palabra o parte de una palabra: primo”. Visto así, sin recurrir a los lexemas y morfemas, es un poco incomprensible si no apelas a conocimientos previas (recurrí a su memoria para hablarle de raíces, sufijo y prefijos. En ese momento no recordé que el género y el número también son morfemas. ¡Ay!).
  2. En la definición de palabra, se limitaba a describir sus características desde el punto de vista escrito, ¿y cuándo hablamos? (Supongo que por simplificar la explicación no se dio más información).
  3. Tuvimos problemas entre oración (sin situación comunicativa) y enunciado (con situación comunicativa). Esto de la situación comunicativa siempre requiere una explicación: varias personas hablando en un mismo tiempo y espacio sobre un tema conocido, etc. (Bueno, normalmente le pido a la alumna que invente o imagine una situación donde se comunique -es curioso porque suele identificar comunicación con hablar y no con escribir/leer o escuchar).

PD: Esto es lo que escribí el otro día nada más terminar la clase y al tener que revisarlo antes de publicarlo, quería comentar alguna cosa:

  • A veces tengo tendencia a “culpabilizar” al libro de algún modo (Es algo que hago desde el principio. Los libros son un buen instrumento de base, a los que nos toca adaptarlos a la situación es a los profesores). No importa si éste tiene o no explcaciones más o menos buenas, desde mi punto de vista. Lo que importa es que mi trabajo es arreglar, explicar o mejorar lo que yo crea oportuno. El caso es que después de esta peripecia ocurrida por:
    • El desconocimiento de la progresión del conocimiento que plantea el libro. Se va desde lo más general a lo más particular.
    • Y mi confianza en mis conocimientos sobre lingüística, que andan un poco dormidos porque por lo general no salen mucho a pasear. Salvo ahora que no les va a quedar otro remedio que hacer algo de ejercicio y trabajar un poquito.
    • Así las cosas, una mañana cogí el libro y me hice un mapa mental con los contenidos relativos al conocimiento de lengua que contiene el manual con el fin de ir completándolo en compañía de mi alumna de aquí a final de curso. He escogido esta herramienta porque permite añadir documentos, enlaces, imágenes, etc.
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