Un preocupación: La educación.

por Maribel González Martínez

Hoy mi intención no es escribir sobre qué enseño, cómo lo enseño o porqué lo enseño. Nada tiene que ver con el proceso de enseñanza-aprendizaje de ELE o L2. No voy a cuestionarme ninguna de estas problemáticas. Mi interés hoy se centra en las actitudes de mis alumnos en edad escolar hacia la educación. Me gustaría que se dieran cuenta de lo importante que es estudiar para su futuro -sí, ese que ahora no perciben, aunque en un abrir y cerrar de ojos les pasará por encima dejando al descubierto la cruda realidad-. Para ellos la educación es una obligación de arduo cumplimiento y en ningún caso la contemplan como una oportunidad. ¿Por qué estudiar o hacer tareas si puedo estar viendo la tele o jugando con la videoconsola?

No voy a cambiar el mundo, sé que una sola persona no puede hacerlo. Tengo muy claro que sólo soy la profesora de apoyo, la que les ayuda a hacer los deberes, pero también me siento responsable de las ideas que pueda transmitirles durante el tiempo que dure la clase. Esto me ha llevado a plantearme qué ha significado y significa para mí la educación. ¿Qué ha supuesto el paso por el sistema educativo? Es otro ejercicio más que tiene la intención de dar una respuesta al mismo comentario de siempre: “no tengo ganas de hacer los deberes”, “esto no me gusta”, “esto es un rollo”.

Mi caso, quizá, no es mi típico; lo reconozco. Siempre me gustó asistir al colegio, me gustaban los libros, estar en las aulas con mis compañeros, jugar en el patio y escuchar a los profesores. Aunque también había asignaturas que no me gustaban y se me ponían por montera. Sin embargo, el resto de materias y lo mucho que me gustaban siempre compensaban a las otras.

Reconozco que el instituto también me gustó y el hecho de poder elegir qué estudiar (ciencias o letras) fue una motivación. Además, durante esta etapa decidí qué estudios quería realizar en la universidad y se convirtió en un objetivo a alcanzar. El deseo de pasar curso y el esfuerzo por sacar más que una aprobado siempre estuvieron ahí. No fui un fenómeno en todas las materias, como ya he dicho tuve mis caballos de batalla. (Nada, ni nadie es perfecto). Sin embargo, el valor del trabajo y la superación han sido dos ideas que me han acompañado siempre y que todavía siguen conmigo.

Por supuesto, la universidad y la carrera que cursé supusieron para mí convertirme en lo que soy. También durante esta época siguieron acompañándome la idea de lo bueno que era el trabajo bien hecho, el afán de superación y la curiosidad por ir más allá.

Creo que en las diferentes etapas educativas por las que pasé, evidentemente, no sólo aprendí a leer y escribir -cosa que facilita mucho la vida-; sino que también aprendí a pensar, a formar mi opinión, a discernir lo que está mal de lo que está bien, a conocer otros mundos, … Además, adquirí la posibilidad de generar oportunidades.( Recuerdo que en filosofía hablaban de la potencialidad de las cosas y el acto: una semilla tenía la potencialidad de convertirse en árbol, por ejemplo. Que me socorran con esto los filósofos porque igual se han distorsionado mis recuerdos).

Lo que tengo muy claro es que mi vida sería muy diferente si no hubiera estudiado (nunca fue una opción no hacerlo). Para mí siempre fue una máxima aquello de “El conocimiento no ocupa lugar, ni paga impuestos”. En cualquier caso, escribo todo esto porque me preocupa cómo están las cosas, porque veo mucha apatía en mis alumnos a pesar de ser gente inteligente y creativa que tiene respuesta para todo y porque me da pena que no se premie el esfuerzo y el trabajo.

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3 comentarios to “Un preocupación: La educación.”

  1. El tema de la educación es muy complicado y a la vez muy fácil, pero depende de muchas personas a la vez.
    He estado trabajando en la Universidad, precisamente en Magisterio, donde deben preparar a los que van a educar a nuestros hijos.
    Bueno, pues la mayor preocupación de los altos cargos, catedráticos y profesores titulares es tener cada curso menos horas lectivas, cobrar más, tener que acudir lo menos posible por la facultad o por su despacho y escoger los mejores horarios, que les quede lo peor para los nuevos. Viendo los temarios que imparten, todavía siguen soltando rollo sin hacer nada interactiva la clase, he visto dar matemáticas poniendo transparencias una tras otra fotocopiadas de un libro, exponer una presentación de Powerpoint con unas faltas de ortografía garrafales, y un largo etc de detalles que se te cae el alma al suelo, y pienso “vaya futuro se nos espera”.
    Luego, tanto en la Universidad, como en colegios e institutos se dan los temarios de una forma que los jóvenes ya no se acuerdan de nada una vez acabados los exámenes, no asimilan conceptos ni los que mejores notas sacan. Algo falla. Tengo una sobrina de 16 años que saca todo sobresalientes y no sabe distinguir una capital de una provincia, y tampoco sabe que provincias tiene Extremadura, por poner algún ejemplo.
    Otro tema es el de la educación en casa.
    Hoy en día tienen que trabajar tanto el padre como la madre todas las horas del día para mantener la familia, tal como está la economía hoy en día. Al hijo lo apuntan a lo que sea para tenerlo ocupado, a veces si preguntarle lo que le gusta, cuando llega a casa, lo más fácil en dejarlo jugando a la videoconsola para que no moleste, además de concederle todos los caprichos para que no te eche en cara que todos sus amigos los tienen y que te deje tranquilo.
    Y otro tema son los compañeros.
    Todavía está de moda que para juntarte con un grupo tienes que hacer lo que ellos hacen, para estar integrado, si el que parece más machito fuma pues todos a fumar, si está de moda cierta droga pues todos a tomarla, porque si no desentonas y no estás en la misma onda. Principalmente los chicos quieren ligar con las chicas a base de no tener vergüenza, de desinhibirse, para ello tienen que emborracharse o drogarse para estar más animados y lanzarse con facilidad. En este caso las chicas deberían tener más personalidad, pero a ellas les gusta llamar la atención y presumir delante de sus amigas cuando salen con el más macho de la clase.
    Por todo esto y mucho más, es complicado poner de acuerdo a todo el mundo a la vez para que reaccionen, que sean conscientes de que entre todos estamos perjudicando el futuro, cada uno miramos nuestro interés personal, nuestro beneficio a corto plazo. Habría que mostrar públicamente estas realidades que he contado, y que se sientan en ridículo todas las personas que actuan así. La educación la hacemos entre todos, que nos quede claro, y entre todos deberíamos arreglarla.

  2. Naturalmente tienes razón, pero no hay que desanimarse nunca… A mí me fue mucho mejor en la uni que en el cole y no me decidí por Filología Inglesa hasta que me suspendieron el inglés de COU 😉

    Un abrazo.

  3. No, Leonor, el desánimo no se hizo para mí. De hecho, soy de las que piensa que la esperanza es lo último que se pierde 🙂 .

    Un abrazo.

    Edu, gracias por aportar una visión más general de lo que ves en las aulas. Mis referentes son diferentes. En mi caso puedo decir que los padres de los alumnos están muy implicados y eso es una suerte. Estoy totalmente de acuerdo con tu última sentencia: “La educación la hacemos entre todos y entre todos debemos arreglarla”.

    Un saludo.

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