Clases individuales.

por Maribel González Martínez

Recuerdo cuando hace un par de años cambié mis clases de ELE a grupos reducidos (máximo 6 personas) por clases a grandes grupos (25 personas) y sentí un poco de vértigo. Inmediatamente me asaltaron dudas: ¿Cómo gestionar un grupo tan grande? ¿Cómo conseguir que todo el mundo esté a gusto en clase? ¿Qué dinámicas utilizar? … Éstas y otras preguntas me rondaban siempre la cabeza.

Ni qué decir tiene que el cambio supuso un proceso de aprendizaje relacionado con la gestión de la clase. ¿Por qué esta diferencia? Porque en los grupos muy reducidos solía trabajar todo el grupo o en parejas, no había más opciones. Sin embargo, en los macrogrupos la dinámica cambia porque las posibilidades de agrupación eran mayores. En cualquier caso, por el camino no sólo aprendí a organizar la clase de otra forma e intenté probar cosas diferentes; si no que también ensayé nuevas maneras de presentar la gramática, el vocabulario, etc.

La cuestión es que hace ya un tiempo que mis clases ya no están formadas por grupos, ya que el número de alumnos es de uno o dos como máximo. Esto, evidentemente, exige un replanteamiento del esquema mental relacionado con el funcionamiento de clase: cantidad de tiempo a dedicar (no son lo mismo 10 minutos en una clase individual que en un grupo), el tipo de actividades, mi papel (no es el mismo). Por ejemplo, en las clases con una sola persona tengo que convertirme en la compañera para poder resolver algunos de los ejercicios que planeo: vacío de información, por ejemplo.

Estas clases suelen ser muy intensas y muchas veces cuando termino tengo la sensación de que he preguntado demasiado o que, de una forma u otra, termino llevando todo el peso o que no ha funcionado. A veces, me sorprendo cambiando el plan de clase en el último momento atendiendo a una sensación de última hora. Sospecho que el problema está en el planteamiento, no es fácil convertir al alumno en fuente directa de información como propone Woodward porque no todo el mundo está dispuesto a ello. (¿Estoy yo dispuesta a convertirme en fuente de información?).

Tengo que aplicarme y coger notas sobre mis sensaciones en estas clases.

PS: Este tipo de lecciones son distintas a las individuales que imparto para alumnos de L2 porque, claro está, éstos necesitan apoyo académico, ya que a nivel comunicativo ya están funcionando.

PS: Hará cosa de un año ya dediqué un post a las clases con un solo alumno y lo había olvidado. En él recojo las características de las clases y el perfil de los alumnos; aunque siguen apareciendo las mismas cuestiones.

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4 comentarios to “Clases individuales.”

  1. Hola, Maribel

    ¿Qué tal?

    Estoy de acuerdo en que convertir al alumno en fuente de información -tanto si se trata de clases individuales como de grupos reducidos- es complicado porque se puede agobiar fácilmente. En los grupos grandes siempre puedes repartir mejor la tarea.

    En cuanto a convertirse uno mismo en fuente de información para que la clase funcione… pues, yo lo hago con mis clases particulares, pero procuro que sea hasta cierto punto, para no saturarlos con demasiados datos y que acaben despistándose, sobre todo cuando tienen poco nivel.

    En fin, con paciencia y una caña…, que dicen

    Un abrazo

    🙂

  2. Hola, Maribel.

    En realidad no tengo nada que decir, pero tu post me toca de cerca, pues hace años que dejé las academias y sólo doy clases particulares.

    La verdad es son más agotadoras pues no puedes hacer actividades de grupo ni los alumnos tienen a otros con quienes interactuar y de los que aprender también por observación.

    En todo proceso de aprendizaje es muy importante el factor afectivo y es esencial que haya una corriente de simpatía. !Cuánto más en las clases individuales!

    Pero todo tiene su lado positivo: los alumnos no sienten tanta ansiedad porque no se sienten expuestos y suelen estar muy motivados.

    Bueno, sé que no te cuento nada que tú no sepas, así que me callo ya…

    Un abrazo

  3. Hola Néstor:

    ¿Todo bien? Espero que sí. Cuando hablaba del alumno como fuente de información, quería decir que el alumno contesta con sus datos personales, su experiencia, etc. Por ejemplo, llevas a clase unos formularios para que los alumnos por parejas completen con la información del compañero. O, por ejemplo, cuando ves el tema de la familia, ellos describan cómo es, etc. A esto era a lo que me refería. Por tanto, en el momento en que sólo estás tú con un alumno tú también te conviertes en fuente de información. No sé si quedará más claro ahora.

    El problema de esto es que a veces las historias personales son difíciles y los alumnos en clases individuales se pueden sentir incómodos. Por lo que hay que recurrir a otro tipo de ejemplos externos o recurrir a proporcionar datos para que los utilicen en la resolución de ejercicios.

    Un abrazo 🙂

    Leonor, ¡Qué bien que pases por aquí! ¡Cuánto tiempo! Estoy totalmente de acuerdo contigo en que estas clases son muy intensas y en que el factor afectivo es esencial. Es verdad que algunos alumnos las prefieren porque no tienen compañeros ante los que exponerse y los riesgos a asumir son menores.

    Mujer, yo hay muchas cosas que no sé y cada uno de nosotros tenemos una experiencia. La verdad es que esto de las clases a una sola persona es otro mundo.

    Un abrazo.

  4. Ok, perdona

    En principio me había parecido eso: que hablabas del profesor como fuente de información “personal”, pero luego me vinieron las dudas y no sabía si hablabas de información en general.

    Chao!! 😉

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