Otra lectura más…

por Maribel González Martínez

Kemmis, Stephen y McTaggart, Robin; Cómo planificar la investigación-acción, Laertes, 1998, Barcerlona

¿Por qué he leído este libro? Porque ando buscando el modo de sacar un mejor provecho a este diario-portafolio que tengo y para eso no me queda otro remedio que indagar y profundizar en las herramientas que puedo utilizar. Por esta razón, me embarqué en la lectura de El diario del profesor y por la misma cuestión he elegido esta obra.

Este libro consta de tres capítulos donde se explica y razonan los beneficios que se pueden llegar a obtener de la puesta en marcha de investigación-acción. Lo que viene a continuación son algunas notas y pensamientos que he apuntado:

  • He aprendido a utilizar los cuadros de invención. Se han revelado como una forma estupenda de extraer y encontrar ideas. A través de los diferentes pasos a dar en el recorrido por las diferentes celdas, vas tomando conciencia de la problemática en la que quieres centrarte.
  • Supone otra píldora tranquilizante, en tanto en cuanto me lleva a reafirmar la idea de que los cambios no son inmediatos ni se producen en la medida que quiero. No hay que desesperarse, ni desistir de este camino reflexivo.
  • Ofrece una definición precisa de lo que significa la acción, que no sólo se limita a hacer algo. En este caso va más allá del “hacer algo”.  A continuación aporto los cuatro pasos a seguir en un plan de investigación-acción.
    • Planificación
    • La acción es:
      • deliberada y controlada. Viene derivada de una reflexión.
      • Está guiada por la planificación.
      • fluida y dinámica.
    • Observación:
      • planificada y documentada.
      • guiada por el propósito de tener una base fiable para la instrospección crítica.
    • Reflexión:
      • registro de la observación.
      • dinámica.
      • debe ayudarse por la intercción con otros participantes.
      • tiene aspecto valorativo.
      • descriptiva e identificativa.
  • Importancia que se le da al lenguaje en este proceso porque a través de éste ha de producirse el cambio. Si somos capaces de modificar nuestro discurso, podremos pasar a reorganizar nuestra manera de ver el entorno que nos rodea, lo que ocurre en clase, etc. Es cierto que no es lo mismo decir “tengo un problema” que “tengo una dificultad”. Tampoco es lo mismo referirnos a nuestros alumnos diciendo “no les interesa absolutamente nada” o “no parece que les interese nada” o “no encuentro el tema que interesa a mis alumnos”, etc. Está claro, aunque no lo estaba tanto hasta ahora, que se plantea el mismo punto de vista en las tres proposiciones anteriores. Yo solía decir: Es que mis alumnos son … Me escudaba en su perfil porque tenía miedo a poner en práctica enfoques de enseñanza diferentes. Es decir, no me ponía yo como “problema” del cambio.

Sigo…

Anuncios

2 comentarios to “Otra lectura más…”

  1. Gracias por el resumen que nos has hecho, al final les diré a todos mis alumnos que entren en tu blog. Es mejor que los apuntes que yo voy elaborando. Eres la mejor!!

  2. ¡Qué exagerada! ¡Madre mía! De todos modos, muchas gracias por lo que me dices. Yo sólo hecho mano de lo que leo y se me pasa por la cabeza o de mis experiencias 😀 .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: