Releyendo algunas cosas.

por Maribel González Martínez

Después de escribir el post anterior, Esto va de metáforas, pensé que estaría bien releer el libro de Arnold para ahondar en las cuestiones relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje y el profesor. Supongo que en este tiempo que llevo dedicándome a reflexionar y comprender este proceso siempre he puesto el acento en fijarme en el alumnado; sin embargo, he descubierto que todo este camino también estaba afectándome a mí. Es decir, en este proceso de enseñanza-aprendizaje no sólo enseña el profesor y no sólo aprende el alumno, si no que ambas partes enseñan y aprenden de alguna manera. Como se puede ver, tenía la siguiente creencia en la mochila: profesor=enseñanza y alumno=aprendizaje sin posibilidad de intercambio de papeles o sin la consideración de que el profesor fuera un alumno a su vez dentro de la clase. Es verdad que la idea no es mía, es algo que he leído en el libro de Arnold y a lo que encuentro mucho sentido. Cuanto más trabaje sobre mí y lo que hago en el aula, mejor podré ayudar a mis alumnos porque podré encontrar las cosas que no funcionan, saber porqué no han funcionado y ofrecer las soluciones más adecuadas a ese momento. Quizá, por mis características personales y mis vivencias siempre me han interesado y me interesan las cuestiones relacionadas con el desarrollo personal. De hecho, siempre he creído que lo mejor era saber cuáles eran mis puntos débiles -limitaciones- y mis puntos fuertes para trabajar sobre ellos o en función de los mismo. Por otro lado, creo que es importante tener en cuenta que trabajo con personas, sin olvidar que les enseño español. Por tanto, desde mi punto de vista, para enseñar no basta sólo con tener un conocimiento profundo de la materia o la didáctica. Si no que también es muy necesario tener conocimientos relacionados con la forma en que se relacionan las personas, el tipo de inteligencias que existen, no perder de vista cuestiones relacionadas con los estados físicos/psiquícos por los que atraviesan, determinados procesos psicológicos que se producen en clase, etc.

Por tanto, coincido en el planteamiento que aparece en el libro de Arnold donde se considera que el profesor tiene tres áreas de trabajo, todas ellas necesarias y complementarias:

El Ser: Aspecto este relacionado con nuestra personalidad, intereses, etc. Supongo que de aquí emana aquella famosa frase de “cada maestro tiene su librillo”. De hecho, esto se ve reflejado en nuestra actuación en el aula. Según aquello que nos preocupa o aquello que nos resulta más interesante o más difícil, así presentamos la materia. Cada uno tenemos nuestros segmentos, nuestras formas de enfrentarnos a las clases, nuestra forma de explicar, etc. Aunque, claro, esto sólo lo ves si trabajas en grupo o tienes la oportunidad de explicar qué haces en clase y porqué de una forma más detallada a otra persona.

El tener: Aspecto relacionado con nuestros conocimientos teóricos. Evidentemente es muy importante tenerlos porque sin ellos no puedes impartir las clases, eso está claro.

El hacer: Aspecto que equivaldría a los conocimientos didácticos; muy importantes también porque hacen mucho más eficaz el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Puede que elabore y reelabore muchas veces un mismo pensamiento pero es la forma que tengo de ir incorporando nuevos conocimientos a mi mochila.

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4 comentarios to “Releyendo algunas cosas.”

  1. Al leer tu resumen del libro de J. Arnold, rápidamente me ha venido a la cabeza una asociación con lo que se supone que ha de configurar la competencia docente (el problema es que haora no recuerdo dónde lo he leído): conocimientos (sobre la materia que imparte), habilidades (para llevarlas al aula) y actitudes (hacia sí mismo y hacia los demás). El “tener” se relaciona con los conocimientos, el “hacer” con las habilidades y el “ser” con las actitudes.
    Como ves me sigo pasando por tus blogs, el problema es que a veces solo tengo tiempo para leerte y no para pararme a escribir.

  2. Bueno, no te preocupes por no pararte a escribir. Ya me imagino que andas ocupada 🙂 . Con respecto a lo que comentas, sí, es así. Después de releer otra vez más una de las partes del libro me di cuenta de que es cómo lo expones tú. El hacer son las “habilidades que tiene el profesor para crear oportunidades de aprendizaje” y no tanto la pedagogía que iría incluida en el “tener”. Supongo que inconscientemente lo he mezclado con otro de los capítulos dedicados a la figura del profesor donde se hace una diferenciación entre: lector, profesor y facilitador. Pero esa es otra historia 🙂 .
    Gracias por escribir. Se agradece.

  3. He de confesar que volví de vacaciones con cierto “mono” de maribelele, por eso me he decidio a escribir. Tras un mes sin conexión temía no reencontrarme con esta “extraña” comunidad.

  4. Esta “extrañana” comunidad siempre anda por aquí. Unas veces está más activa y otras, menos. Es lo que parece tener la Red de Redes. Además, parece que no paran de surgir nuevas propuestas de diverso tipo; sobre todo a la vuelta de vacaciones.
    Gracias por lo del “mono” 😀 .

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