Autoconcepto, autoestima, autoconciencia, etc.

por Maribel González Martínez

Autoconcepto, autoestima, autoconciencia, motivación, etc. Son todas cuestiones relacionadas tanto con el alumno como con el profesor. Por tanto, no sólo habrá que fijarse en el autoconcepto, la autoestima, la autoconciencia, etc., que el alumno tiene; si no que habrá que pensar o reflexionar cuál es el nuestro como docentes. De hecho, esto también aparece reflejado en el Portafolio para la Reflexión del Profesor a través de las preguntas como: ¿qué tipo de profesor soy o me gustaría ser? ¿qué deben hacer los alumnos? y otras muchas preguntas más. En las respuestas a estas preguntas están nuestros presupuestos de actuación. La cuestión es que a veces no son ideas conscientes; sino, más bien, inconscientes. Los tenemos pero no sabemos que los tenemos -otra vez con los trabalenguas-. Por esa razón, en estos momentos, para mí es tan importante realizar esta actividad de reflexión. Me he dado cuenta de cuál es el trasfondo de algunas de las cosas que hacía en clase y que pasaban totalmente desapercibidas para mí. Por supuesto, en el camino para investigar estas creencias van surgiendo otras muchas dudas y preguntas más sobre mis clases: la secuenciación, el tiempo que dedico a esto o aquello, el enfoque que les doy, el ritmo, etc. Al principio me agobiaba ver que había tantos frentes a los que acudir pero poco a poco estoy aprendiendo a concebir este proceso como algo continuo y no como un trayecto que tiene principio y fin. Esta nueva visión afecta a mi forma de dar las clases, sé que lo hecho no se puede cambiar pero se pueden mejorar muchas cosas para el futuro. Además de que los cambios no serán de un día para otro, si no que serán de forma gradual. Asimismo, estoy aprendiendo a ajustarme realmente al diferente tipo de alumnado que tengo. Antes no lo veía pero en realidad lo que hacía era acomodar al alumno a mi visión de la clase y es algo que tengo el firme propósito de cambiar. Sé que es difícil ofrecer una enseñanza personalizada cuando trabajas con grupos grandes porque siempre hay alguien que se queda descolgado, pero al menos hay que intentarlo. Además, también es verdad que este tipo de enseñanza es más trabajosa para el/la profesor/a.

Volviendo al tema que me ocupaba. Evidentemente, el hecho de que me perciba de un modo determinado, hará que la gente me vea de ese modo concreto. Si creo que mis alumnos no van a aprender nunca, probablemente no conseguiré que mis alumnos aprendan. Sin embargo, si creo firmemente en el progreso de mis alumnos, el enfoque de la clase será completamente diferente.

En el caso del alumnado, a veces, te encuentras con gente que tomando como referencia sus vivencias pasadas en el colegio se sienten incapaces de aprender una lengua. Parece que en el caso de los adultos hay una tendencia a creer que si no lo conseguiste durante tu infancia donde es más fácil aprender, jamás lo conseguirás de adulto. Por tanto, como adulto te has creado un autoconcepto negativo que viene generado por la creencia de que la edad determina la capacidad de aprendizaje. La cuestión está en que los adultos y los niños aprendemos de un modo diferente. Nuestra percepción del mundo no es la misma y eso hace que las cosas sean diferentes. Los adultos por lo general tenemos tendencia a valorar nuestro proceso de aprendizaje, nos paramos a pensar si sabemos hoy más que cuando empezamos o si cuando intento decir algo me entienden o no,… Por esta razón, creo que es importante explicar de algún modo al alumno este proceso que, por otra parte, es complejo. De ahí la importancia de enseñar/aprender las estrategias de aprendizaje que más se ajustan a nuestras características personales; si no que también es importante comprender cómo aprendemos en nuestra L1 y qué significa saber una palabra. Por supuesto, este tipo de cosas no son útiles para todo el mundo, con eso ya cuento.

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4 Responses to “Autoconcepto, autoestima, autoconciencia, etc.”

  1. Mira tú por dónde, yo ando pensando en lo difícil que me resulta ser alumna en clases de idiomas, principalmente por las experiencias acumuladas. Hace unos años di unas clases de metodología a alumnos de español que seguramente serán profes y nuestro punto de partida eran esas experiencias. ¿Me han gustado las clases que he recibido hasta ahora? ¿qué funcionaba? ¿qué era productivo? ¿qué era aburrido? no sólo examinando al profesor sino también nuestra actitud como alumnos. Yo por ejemplo me sentaba en la ultima fila y agachaba la cabeza en clase de francés para que no me hicieran hablar… ¿así cómo iba a aprender? Pensar en todo esto ayuda a entender a los alumnos y a hacer las cosas mejor.
    saludos!!

  2. Me estás haciendo pensar y, además, vengo de leer tu post sobre tu viaje a Bulgaria, así que se me ocurren muchas cosas que cometar. Como dices, todos vamos con determinado tipo de ideas y expectativas a las clases. Tanto profesores como alumnos tenemos una serie de prejuicios o ideas preconcebidas; unos, de cómo debemos enseñar y de qué es mejor para nuestros alumnos; otros, sobre cómo debe ser una clase. Asimismo debemos añadir -a mí hasta ahora no se me había ocurrido- que si somos 20 personas en clase, nos encontraremos con 20 visiones de la enseñanza/aprendizaje diferentes. No sólo eso, tendremos 20 estilos de aprendizaje distintos, innumerables estrategias, diversos intereses, situaciones personales distintas, etc. Yo hasta ahora no lo había contemplado así, es como un prisma con muchísimas arístas. Las clases pueden ser homogéneas en cuanto a edad, nacionalidad, nivel social, etc., pero si tenemos en cuenta que cada persona es un mundo, nos encotramos ante todo un mosaico -el profesor incluido-. Para mí antes era todo como más plano – sólo veía tres cosas: profesor/alumnos/metodología- y pensaba que con examinar mi experiencia como alumna era suficiente. El problema era que me centraba única y exclusivamente en la cuestión lingüística, esto es los hechos cuantificables del proceso enseñanza/aprendizaje. No veía más allá. Es decir, no tenía en cuenta otros muchos factores relacionados con la experiencia de enseñanza/aprendizaje. La cuestión es que me he dado cuenta de que mi experiencia como alumna también tiene mucho que ver con mi personalidad -tímida por naturaleza-, el momento en el que estudié ésta o aquélla lengua, la lengua y la cultura que estudié, el lugar donde lo estudié, la persona que me enseñó, mis circunstancias personales, las motivaciones que tenía para embarcarme en ese viaje, los materiales, etc.
    ¡Vaya rollo que te he metido!,¿¡eh!? En definitiva, sólo quería decir que hay diversos factores que influyen en las clases y teniéndolos en cuenta, te terminas dando cuenta de muchas, muchas cosas de las que pasan en clase y que antes no veías. Por supuesto, como tú también dices, esto te ayuda a mejorar las clases.

    ¡Saludos y suerte en Bulgaria!

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