Estos días…

por Maribel González Martínez

He estado haciendo varias cosas. Por un lado, ando volcada con la creación de algunas actividades para las clases veraniegas; estoy empeñada en aplicar los conocimientos que he adquirido durante el curso de Proele, Enseñar Gramática, y creo que algo voy consiguiendo. Pero, no sólo eso, también me he propuesto centrarme en la estructura de mis clases porque cuando redacté los informes de clase, me dí cuenta de que tenía problemas para responder a las preguntas siguientes: ¿qué ha sido más productivo? ¿qué ha sido menos? y lo más importante ¿por qué? – Si sabes el porqué puedes dar una solución adecuada-. Para investigar esto, me he estado leyendo el capítulo correspondiente a este tema que apararece en el libro de Woodward (1999) y lo mismo he hecho con Richards y Lockhart. Del libro de Woodward he extraído una idea para programar la clase que me hace visualizarla mucho mejor y a nivel temporal me es más fácil distribuirla; aunque sigo teniendo problemas para temporizar con precisión. (A veces se me olvida que tengo un estilo de aprendizaje visual y que suelo recordar mejor aquellas cosas que veo y que cuando quiero traer algo a la memoria, suelo recrear imágenes). La cuestión es que después de este descubrimiento podré averiguar con mayor precisión qué partes de la clase han sido productivas y cuáles no. Asimismo, viendo la clase desde esta perspectiva visual me permite imaginar con más claridad en qué momento de la clase se produce el mayor nivel de atención y qué tipo de actividad se debe hacer en ese momento. Otra cuestión que quería averiguar es el ritmo de la clase, me propongo averiguar si es adecuado, si hay que cambiar algo, etc. Por lo pronto, ya he hecho alguna averiguación con respecto a la estructura de mis clase y cuestiones que he de modificar. Estoy recogiendo información de clases muy diferentes ya que difieren en el número de alumnos, en los temas que tratamos y las características de los propios alumnos; pero he pensado que la estructura de la clase que planteo es para todos igual independientemente de cualquier otra cosa. Hasta el momento he recogido cinco programaciones destinadas a averiguar cuál es la estructura de mi clase. Podríamos decir que ando recogiendo la información y que todavía está pendiente de interpretación de los datos y de elaborar un plan de actuación para cambiar lo que no me gusta. En mi caso, parece que tengo problemas con el final de la clase porque no las cierro correctamente. He tenido durante todo este tiempo mucha tendencia a centrarme en el comienzo, quizá una factor de personalidad. Mi visión de los principios es difícil, es como si los inicios fuesen lo que más me cuesta y, sin embargo, los finales son muy importantes también y he de introducir poco a poco pequeños cambios. Quizá, una de las explicaciones para esto está en mi concepto de “deberes”; sí, mucho me temo que la palabra “deberes” para mí conlleva una buena cantidad de ejercicios para resolver en casa, supongo que los identifico con los años de instrucción formal por los que he pasado. La cuestión es que me estoy dando cuenta de que quizá baste con pequeños ejercicios que los ayuden a recordar o que capten su interés de algún modo: preparar crucigramas para los compañeros, escribir preguntas, etc. Poco a poco, voy a ir corrigiéndome.

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