Algunas reflexiones sobre mi propio aprendizaje de idiomas.

por Maribel González Martínez

En mi otro blog escribí un artículo sobre este tema, pero mucho me temo que, finalmente, no lo publiqué. (Aquí me apunto que queda pendiente). En aquel artículo reflexionaba sobre mis diferentes experiencias en una clase de idiomas como alumna. Lo cierto que es que me he pasado la vida estudiando idiomas, pero, no sé porqué, no he terminado nunca de hacerme con uno a la perfección. Siempre hay una serie de destrezas que domino mucho más que otras. ¿Será esto producto del sistema de enseñanza de idiomas que he “sufrido”? La mayoría de clases por las que he pasado hacían hincapié en el método de gramática-traducción. Es decir, el sistema de enseñanza era el semejante al utilizado en el latín -aún recuerdo aquellos análisis sintácticos y aquellas listas de vocabulario ordenado por orden de frecuencia-. De modo que, una aprendía lengua a base de traducir textos siempre a su lengua materna, nunca las he hecho inversas hasta que empecé mi voluntariado -pero eso es otra historia- y me ayudó mucho. Por lo general, en las clases se trabajaba mucho la comprensión oral y la expresión escrita. De forma que la expresión oral y la comprensión oral quedaban en un segundo plano. El resultado es que adquieres una capacidad de comprensión lectora bastante aceptable y cierto grado de competencia en expresión escrita; aunque, aquí tengo que hacer una distinción entre los diferentes idiomas que he estudiado porque no todos han tenido la misma suerte. En mi caso, lo que se ha quedado siempre en el cajón del olvido ha sido la expresión oral, ¿por qué? Quizá sea por la cantidad de gente que había en clase o porque no se trabajaba. Siempre pensé que la mejor manera de desarrollarla era viajando al país donde se habla esa lengua, pero, ahora, mi opinión al respecto ha cambiado bastante.

Aprendí algo en los diferentes idiomas que he estudiado por diferentes métodos y con esfuerzo personal, dedicándole tiempo. En mi opinión, a una lengua hay que dedicarle tiempo, si quieres progresar, y, por supuesto, tienes que buscar todas las oportunidades posibles de práctica que tengas a la mano. Aunque, claro, aquí también influye la personalidad del aprendiente. Supongo que podemos decir que el aprendizaje es un proceso de reflexión, trabajo y práctica que realiza el aprehendiente para alcanzar los conocimientos sobre una materia, en nuestro caso, la lengua extranjera. La cuestión es que he hecho de todo:

  1. Leer periódicos siempre eligiendo una temática determinada para afianzar un vocabulario concreto. Apuntando todas aquellas palabras que no entendía e intentado hacer frases con ellas después. De este modo, conseguía que tuvieran algo de sentido y podía incorporarlas a lexicon. Otro ejercicio en este sentido, recomendado por un profesor, era coger las palabras y clasificarlas por categorías morfológicas; todavía no sé decir si esto me ayudó.
  2. Escuchar la radio, normalmente las noticias. ¿Problema? Que podía mantener la atención durante un tiempo determinado, después, perdía el hilo irremediablemente porque el esfuerzo mental era grande y como la audición no tenía un objetivo claro y concreto, al final, no valía de nada. Recuerdo poder entender palabras o, incluso, frases sueltas. Aunque, a decir verdad, con el tiempo conseguí entender así por encima el mensaje, pero es complicado si no has adquirido una serie de habilidades de comprensión oral. La tarea se hace ardua y difícil.
  3. Intenté desarrollar la expresión oral vía viajes al país de habla de esa lengua con el fin de poder practicarla en la calle y hablar con la gente. Esto, a veces, también se hace sumamente complicado pero ahí anduve erre que erre.

Con esta experiencia en la enseñanza de idiomas, tengo claro que no quiero reproducirlo en mis clase, a no ser que las circunstancias o la especificidad del curso lo requieran o porque considere que dadas una serie de cuestiones sea lo más adecuado. En conclusión y dada mi experiencia, lo mejor para aprender una lengua será practicar todas las destrezas. Si bien, creo que dependiendo del estilo de aprendizaje de cada cuál se puede favorecer unas u otras. A mí nunca me ayudaron a averiguar el estilo de aprendizaje en un aula de idiomas, en general en ninguna otra asignatura; aunque si me empeñé en descubrirlo porque quería estudiar mejor. Recuerdo que para estudiar en la facultad escribía los apuntes, los subrayaba con coleres diferentes e incluso me los recitaba. Y, la verdad, es que algo así pasa con mi aprendizaje de idiomas. Escribía las palabras, las volvía a escribir, las clasificaba -nunca se me ocurrió hacerlo por lo colores – e, incluso, leía en voz alta o hablaba sola -qué vergüenza andar reconociendo esto-. En fin, supongo que necesitaba una combinación de varios estilos para poder asimilarlo todo mucho mejor. Otra cosa que he necesitado y que con el tiempo se me hace más necesaria es aplicar los conocimientos que tengo. Cada vez más, necesito verlo todo aplicado.

Por cierto, como profesora nunca he ayudado a mis alumnos a descubrir su estilo de aprendizaje -mea culpa-. Pensaré en cómo introducirlo en clase, tal vez sea útil una encuesta o un debate,… *

Dicho todo esto, de mis alumnos espero un poquito de esfuerzo, algo de entusiasmo y ganas de practicar dentro y fuera del aula.

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3 comentarios to “Algunas reflexiones sobre mi propio aprendizaje de idiomas.”

  1. Hola Maribel:

    No recuerdo qué autor era pero había alguien que hablaba de la teoría de la exposición a la lengua, que viene a decir que cuanto más tiempo se esté expuesto a una lengua, más probabilidades hay de que se aprenda.
    Me ha venido a la memoria por lo que cuentas sobre cómo estudiabas idiomas.
    También creo que el esfuerzo es importante ya que se avanza más rápido.
    Pero estoy empezando a interesarme por lo del aprendizaje significativo. Entendiendo por significativo lo que realmente te sirve para tu vida. Por ejemplo, ir al médico en Alemania. Pues tienes que saber decir qué es lo que te duele, desde cuando e intentar describir los síntomas. Porque si no, como me ha pasado hoy, es un poco frustrante tanto para el médico como para tí…
    Por cierto, gracias por lo de las licencias, lo tendré en cuenta, lo de los plagios, citas, etc.

    Un saludo

  2. Javi,

    Tienes razón en lo del aprendizaje significativo, eso es un poco lo que hago yo con mis alumnos. También sé que es frustrante cuando no puedes conseguir comunicarte con alguien.
    Yo trataba de explicar cómo he intentado aprender yo y qué métodos se usaban cuando yo estudiaba en la facultad. Quería hacer una descripción para ver qué cosas repito como profesora. Ahora, sé que como alumna lo afrontaría de un modo totalmente diferente porque ha cambiado mucho mi punto de vista. De hecho, hará medio año que asistí a un curso de alemán, que por desgracia no pude terminar por cuestiones laborales, donde la profesora utilizaba un método más cercano al comunicativo y créeme que fue muy interesante 🙂 . Por cierto, espero que no sea nada y que te mejores.
    Liebe Grüße 😉

  3. Maribele: ¡Que interesante sería hacer un seminario sobre los particulares que planteas. Siempre o a menudo confundimos adquisición con aprendizaje de una lengua! Tenemos que rescatar el legado que la historia de los métodos nos han dejado. No son sinónimos, aunque muy relacionados, los conceptos de ‘método’, ‘enfoque’, y ‘técnicas’ de enseñanza-aprendizaje. ¿Y la lingüística aplicada? Sigamos en contacto, prof. Omer Silva-Villena, UFRO-Temuco, Chile

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