En cada una de las clases que tengo y he tenido la dinámica que he seguido ha sido completamente diferente. Con unos grupos soy yo la que tengo que tirar del carro; en otros casos, ellos toman la iniciativa y me orientan sobre lo que les interesa y otros, directamente me dicen lo que quieren hacer o lo que no. Como se puede ver, hay de todo como en botica.
¿Por qué comento esto? Porque vivo fascinada con la variedad de personalidades que tienen mis alumnos. Sí, lo sé, no he descubierto las Américas, pero me llama muchísimo la atención. Tengo una alumna que pasa este año de ciclo y está muy interesada en repasar todo lo del curso anterior para empezar con seguridad el próximo curso.
Esta clase normalmente no la preparo porque nunca sé exactamente qué me va a pedir que veamos durante la misma. ¿Menos trabajo? Noooo. Me exige que ande en continua alerta porque no es fácil tener que explicar determinados aspectos sintácticos, morfológicos o verbales sin un trabajo previo. Así que tiro de los conocimientos que tengo almacenados en mi cerebro. Ha sido de gran ayuda en este camino la gramática cognitiva.
Ayer, sin ir más lejos me encontré con lo siguiente: “Quiero repasar los verbos”. (¡Madre mía! Pensé yo. ¿los verbos a nivel morfológico? ¿Los verbos según el modo? ¿Las formas verbales? ¡Uffff! Mucha tela que cortar). He aquí uno de los grandes problemas de este tipo de clases.
En este caso, el problema empieza a ser el que tendría un nativo en tanto que la alumna conoce el español pero desconoce a nivel reflexivo los usos de los diferentes tiempos verbales. Por cierto, en referencia a esto me asalta la duda: ¿los nativos conocemos los usos? Yo creo recordar que nunca me explicaron que diferencia había entre usar un pretérito perfecto simple /indefinido o un pretérito perfecto compuesto. (Esta es otra, la de la terminología porque yo la aprendí de una forma y en el libro de texto se utiliza otra). Tampoco tuve que reflexionar o aprender, por ejemplo, que el subjuntivo depende de algún modo del indicativo o que hay una serie de tiempos verbales que están subordinados a otros (así lo veo ahora).
Todo esto es un trabajo que tiene mi alumna por delante; no sólo tiene que aprender las categorizaciones de una lengua que no domina completamente, sino que además de aprender cómo se forman las diferentes flexiones de los tiempos verbales también tiene que conocer su uso para percibir los matices que proporcionan el uso de unos u otros. En definitiva, nos encontramos con una tarea un poquito complicada porque es difícil hacerse con todos estos conocimientos al mismo tiempo.
Archivado bajo:alumnos, clases individuales, enseñanza-aprendizaje, gramática, verbos
Esto no es algo que haga explícito en mis clases de ELE para adultos porque mis alumnos en este caso no necesitan conocerlo -o eso pienso yo-. Sin embargo, en el caso de mis alumnos más pequeños este conocimiento sí es necesario porque cuando se les pone un ejercicio de análisis no sólo tienen que conocer el tiempo verbal, la persona o la conjugación; si no que también tienen que marcar en qué modo está el verbo. La cuestión es que es un poquito difícil explicarle esta característica del verbo si no se conoce bien el sistema verbal y si no se tienen los conocimientos de uso. Yo confieso que he comprendido los usos de los diferentes tiempos verbales y de las elecciones de los modos por parte del hablante a raíz de tener que explicárselos a mis alumnos. Cuando yo era estudiante no establecí las relaciones que puedan existir entre las funciones del lenguaje y los modos -esto se me acaba de ocurrir ahora en relación a una clase que di el otro día a un alumno que estaba estudiando la teoría de la comunicación-. Bueno, la cuestión es que tenemos tres modos en el verbo: indicativo, imperativo y subjuntivo. En el libro de texto creo recordar que venía explicado del siguiente modo:
- Modo indicativo: es usado para expresar o hechos reales o que ocurren.
- Modo imperativo: es usado para expresar órdenes.
- Modo subjuntivo: es usado para expresar deseos, hipótesis, etc.
Ante estas definiciones o explicaciones la cosa se hace un tanto difícil de aclarar porque la cosa no me parece tan clara -al menos pienso yo-; sobre todo, cuando estás con un alumno que no conoce todas las formas del verbo y que no controlan todavía el uso que se hace de cada uno de los tiempos porque es una tarea difícil de abarcar, si no se hace sistemáticamente. El tema es que finalmente opté -no sé si bien o mal- por elegir el presente de indicativo y subjuntivo, así como el imperativo -por cierto, en el libro el cuadro estaba mal porque en el aparecían como personas de imperativo: nosotros y ellos. No sé, me quedé un poco extrañada cuando vi esto-. El objetivo de elegir estos dos modos y tiempos verbales fue, por un lado, aprender a formar el presente de subjuntivo y el imperativo. Una vez que ya habíamos comprendido cómo se forman unos u otros, o dónde podemos encontrar gran cantidad de imperativos (los enunciados de los ejercicios son una fuente inagotable), le propuse que buscara y analizara los verbos en las siguientes frases:
- Quiero que practiques español un poco más fuera de clase.
- María practica inglés con sus amigos de Edimburgo.
- Practica más fuera de clase, por favor.
Se trataba de usar el mismo verbo para que pudiera ver las diferentes formas y modos del verbo. Aunque ahora me doy cuenta de que debería haber contextualizado la situación para que fuera más fácil de comprender. Tendría que haberle dicho: Tu profesora te dice. Y, a continuación, debería haberle preguntado qué expresa cada una de los enunciados.
Archivado bajo:contexto escolar, enseñanza-aprendizaje, español segunda lengua, gramática, verbos , contexto escolar, gramática, imperativo, indicativo, modo verbal, subjuntivo
Esta es la pregunta que me hizo ayer mi alumna de 6º ante el repaso que teníamos que hacer para un examen de lengua que tenía hoy. Estas preguntas siempre me hacen pensar mucho -no tengo la solución- y me llevan a las inevitables comparaciones entre cómo se enseña la L1 y la L2 o LE o, mejor dicho, cómo aprende un niño de LM diferente al español los contenidos de la asignatura de L1. ¿Cómo se le puede ayudar?. Esto me ha llevado a la conclusión de que el problema no está en los conceptos o la gramática, si no en que el niño no tiene el conocimiento lingüístico apropiado o suficiente para resolver los ejercicios porque los libros de L1 están diseñados para niños nativos que tienen las competencias lingüísticas, más o menos desarrolladas, para poder comunicarse y resolver los ejercicios apelando a sus conocimientos innatos. Es decir, sus estructuras lingüísticas y ciertas competencias ya están desarrolladas implícitamente y lo que se hace durante el periodo de formación es explicitarlas. Por tanto, es complicado que alguien que no ha recibido una instrucción previa del funcionamiento del sistema verbal español y al que no se le dice qué verbos son irregulares y cuáles no pueda resolver un ejercicio como éste:
Verbo regular, 1ª conjugación, 3ª persona del singular. (Aunque, en este caso, por suerte, no te marcan el tiempo y el modo verbal a conjugar porque, en ese caso, ya sería el colmo de la dificultad). De hecho, el truco esté probablemente en usar un verbo modelo para solucionar este tipo de casos. Ya que aquí lo que importa es si el niño conoce esta forma verbal.
Verbo irregular, 2ª conjugación, 1ª persona del plural. (Aquí la cosa se complica porque ya tienes que saber que el verbo tal o cual verbo es irregular, en cualquier caso, creo que la solución vendría a ser la misma que en el caso anterior. Usar un modelo verbal).
Posible truco: recurrir al sustantivo para ver si el verbo tendrá alguna irregularidad. Sé que no funciona en todos los casos, pero, al menos, es una pista: volar/ el vuelo; contar/La cuenta; saltar/El salto; Comer/La comida; soñar/el sueño; comenzar/ el comienzo;…
Por tanto, una vez que le explicas al niño cuáles el misterio de la conjugación y le dices que tal o cuál verbo es irregular y dónde está la irregularidad ya no tiene problema para resolver el ejercicio. Recuerdo que cuando empecé a dar clases redescubrí cuáles eran los verbos irregulares y cuáles eran lo regulares. Tuve que hacer un proceso de redescubrimiento y de reflexión sobre mi lengua materna; no sólo a nivel formal, también a nivel de uso. Y no sólo eso, además tuve que aprender qué irregularidades tenían cada uno de ellos para poder trabajar sistemáticamente los verbos con mis alumnos. (Además de todo esto, me doy cuenta de lo difícil que puede ser para un nativo que le pongan un ejercicio así porque muchas veces no es tan fácil andar rebuscando en tu amplio lexicon tal o cual palabra con unas características concretas). También recuerdo que me esforzaba mucho para que los alumnos aprendieran qué verbos eran irregulares y cuáles no. Hace un tiempo abandoné esa senda con los alumnos adultos porque estaba poniendo muchas energías en algo que no era operativo para ellos; sin embargo en el caso de los niños no es así porque sí necesitan de ese conocimiento para resolver, al menos, las tareas de la clase de lengua.
Además de todo esto, quería comentar que me fascina como los niños que aprenden una L2 en entorno de inmersión hacen todo tipo de hipótesis y comparaciones entre su lengua LM y la L2. Asimismo desarrollan una serie de estrategias de medación fantásticas. Por ejemplo: mi alumna me comentó ayer que tiene problemas con los dictados en inglés porque hay muchas letras que no se pronuncian, cosa que en español no ocurre. De hecho, yo he observado un fenómeno curioso de interlengua a ese nivel y es que muchas veces escriben las palabras en inglés tal y como suenan. Otro comentario: Sé que no se puede traducir una oración palabra por palabra porque no tiene sentido. Es estupendo que haya llegado a esas conclusiones ella sola
.
Crédito de la foto: www.flickr.com/photos/48391269@N00/2075001474
Archivado bajo:alumnos, apuntes, contexto escolar, enseñanza-aprendizaje, español segunda lengua, gramática, reflexión docente, verbos , gramática, verbos
Vuestras opiniones