Maribelele

Diario de una profesora de español lengua extranjera donde se cuentan venturas y desventuras en la clase.

Ampliar vocabulario.

Mientras consigo o no llevar el vídeo a clase y escribir el informe correspondiente sobre el funcionamiento de la actividad, voy a escribir sobre la detección de una necesidad en mis alumnos de las clases de apoyo. Hace un mes escribí un pequeño post sobre las diferentes estrategias que yo utilizaba para aprender vocabulario como estudiante de lenguas extranjeras. Sin embargo, no he elaborado una idea sobre el aprendizaje-ampliación de vocabulario en mi lengua materna. La cuestión es que ahora tengo que diseñar una estrategia para que mis alumnos de EL2 amplíen su vocabulario y para ello voy a echar mano de mis creencias y experiencias.

Esta idea surgió a raíz de la resolución de unos ejercicios de ortografía en los que se planteaba el uso de m y n en palabras como: indemne, damnificar, columna, … En el transcurso del ejercicio me vinieron a la cabeza varias cuestiones provenientes de las respuestas a las preguntas que le hacía a mi alumna:

Antecedentes: El enunciado del ejercicio nos proponía que creáramos una familia de palabras (es un ejercicio común) a partir de la palabra dada. El objetivo es concienciar al alumno de que todas las palabras pertenecientes a una misma familia se escriben de la misma forma. ¿Qué se requiere para hacer este ejercicio? En principio, saber buscar en el diccionario; conocer el significado de la palabra,…

- ¿Qué tipo de palabra puede ser indemne: un verbo, un adjetivo, una preposición, un adverbio, una interjección, un sustantivo, un pronombre, una conjunción o un determinante?

- No sé…

Probablemente no tenía por qué saber que indemne es un adjetivo, menos aún si tenemos en cuenta que no sabía su significado. ¿Por qué hice esta pregunta entonces? Pues, creo que la respuesta está en mi experiencia como estudiante de segundas lenguas cuyo enfoque didáctico estaba basado en la gramática-traducción. Gracias a este enfoque era capaz de distinguir por la forma ante qué tipo de palabra me encontraba. ¿Ventajas? Te permite encontrar rápidamente en los textos los verbos, sus complementos, los sujetos… Era una habilidad muy útil para hacer las traducciones. Por otro lado, con la práctica te permite asociar palabras a su familia y no tener que buscar tanto en el diccionario.

Otro problema que se plantea en este tipo de ejercicios es el significado de las palabras ya que, el objetivo principal es trabajar la forma de la palabra el significado para a un segundo plano. La cuestión es que, aunque el alumno aprenda que damnificar se escribe con mn, no servirá de mucho si la cosa queda ahí y no se hace uso de la palabra dentro de su contexto. De hecho, lo primero que le comenté a mi alumna es que todas esas palabras estaban relacionadas con accidentes, catástrofes sobrenaturales y que se usan mucho cuando se habla de estos temas en la prensa. Confieso que me quedé en eso, pero lo más aconsejable -creo- hubiera sido proponerle algún ejercicio rellena huecos, por ejemplo, donde en función del significado y la forma de la palabra hubiera tenido que usar las palabras en cuestión. Asimismo, otro ejercicio a proponer es que el alumno cree oraciones utilizando las palabras cuya ortografía está aprendiendo para que se queden mejor ancladas en su memoria.

Por último, me queda reseñar que debería plantear ejercicios de creación de campos léxicos y el trabajo con sinónimos y antónimos para ampliar el vocabulario. Ahora sólo resta ponerse manos a la obra.

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Una de ortografía y mapas.

Hoy voy a tocar un par de cosas: la ortografía y el juego que me ha dado usar un mapa en clase. Aunque presiento que la mayor parte de este post va a estar dedicada al trabajo de la ortografía con un alumno de nivel B2 que cursa 1º de ESO.

Últimamente el trabajo ortográfico está ocupando bastante espacio en mis clases de apoyo a uno de mis alumnos. Por lo general la tipología de ejercicios que se le ponen es el clásico rellena huecos acompañado de una serie de ejercicios para reforzar el vocabulario relacionado con el problema ortográfico elegido. Por esta razón, teniendo en cuenta que el foco de atención está en nuestra amiga Ortografía anduve buscando por la red a ver si había alguna idea novedosa para mejorar los conocimientos de mi alumna. ¿Qué encontré? Lengua Castellana. Expresión escrita de Pedro Jiménez Capilla, manual que me ha dado muchísimas ideas para llegar a la ortografía construyendo el conocimiento y elaborando reglas propias en lugar de recorrer el camino inverso.

Así que esta tarde he puesto en práctica algunas de las propuestas de este libro. Como nos tocaba la ortografía de y, i y ll, después del clásico ejercicio rellena huecos le he propuesto a mi alumna que escribiera las letras con ll en una columna y las que tenía y en otra. A continuación hemos intentado deducir las reglas que podían haber conducido a que una palabra se escribiese con una letra y otra. No quiero que mi alumna se quede con la impresión de que es algo aleatorio porque, si te paras a pensarlo bien, no es así.

Otra cuestión ortográfica que hemos tratado hoy ha sido el uso de la x y la s, muchas veces confundidas. ¿Por qué una y no otra? Por pronunciación hay que reconocer que es difícil discriminarlas porque mucha gente no pronuncia las palabras correctamente… Le he dictado unas palabras para ver cómo se manejaba. Una vez terminado el pequeño dictado, las hemos corregido y hemos intentado averiguar por qué unas se escribían con x y otras con s. Por supuesto, para corroborar nuestras tesis hemos consultado con el libro, aunque no nos ha sacado de nuestras dudas. La explicación no siempre está en la forma de la palabra, si no que hay que recurrir a su significado para escribir correctamente una palabra.

Para finalizar, un pequeño apunte sobre el uso del mapa en clase para trabajar las ubicaciones de lugares. Ha dado mucho de sí. Hemos “jugado” a preguntar hasta hallar nuestra localización en el mapa: ¿Estás al lado de…?, lo hemos utilizado para ver los lugares de interés en el pueblo, ¿qué hay? ¿Dónde está?,… Ha sido una forma interesante de conocer nuestro lugar de residencia y las cosas que podemos hacer o encontrar en él.

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Descubriendo la propia lengua a través del español.

Una nota más que breve para comentar algo que descubrieron ayer mis alumnos sobre su propia lengua: también tienen verbos irregulares. Para ellos supuso una gran revelación y nunca se les había ocurrido pensar que esa maldición -los verbos irregulares en español- también pudiera producirse en el inglés. ¿Verbos irregulares en inglés? ¡Increíble! No teníamos ni idea de que existieran.

Todo surgió a raíz de una actividad para trabajar las formas gramaticales que ellos me habían pedido la semana pasada. Ya llevábamos unas semanas trabajando sobre destrezas, pero me dijeron que necesitaban volver a trabajar algo la gramática para fijar mejor las formas de los verbos. Dado que ya conocen varios tiempos verbales y que quiero que empiecen a relacionar las formas verbales con el tiempo en que están hablando, decidí hacer un ejercicio donde a raíz del infinitivo tuvieran que escribir el presente, el pretérito perfecto y el futuro de un mismo verbo.

Creo que fue una actividad productiva por varias razones:

  • pudieron observar mejor a nivel formal los cambios que sufre el verbo.
  • Al finalizar la tabla crearon sus propias tablas con las flexiones de los verbos en función del tiempo y la conjugación.
  • Vieron con mayor claridad dónde está la irregularidad de los verbos.
  • Escribieron, lo que les permitió fijar conocimientos (comentario realizado por ellos). (” Cuando escribo me doy más cuenta de lo que estoy aprendiendo”).

Esta actividad nos llevó toda una hora pero el hecho de tener fija su atención en la forma del verbo, como he dicho, les ayudó a darse cuenta de varias cosas que en lo sucesivo tendrán presentes. Ahora bien, toca sacar el conocimiento aislado de la forma y ponerlo a trabajar dentro de frases, preguntas, textos y situaciones para mecanizarlo e ir ganando fluidez. Tengo que pensar algo qué hacer para la próxima clase con todo ese material.

Otro comentario que recojo es: “Necesitas una pizarra” . “Cuando estábamos en clase y tenía la pizarra era más fácil ver los cambios y las cosas”¿Tendré que comprarme una pizarra portátil?

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Dinámicas de clase y un poco de verbos (esbozos).

En cada una de las clases que tengo y he tenido la dinámica que he seguido ha sido completamente diferente. Con unos grupos soy yo la que tengo que tirar del carro; en otros casos, ellos toman la iniciativa y me orientan sobre lo que les interesa y otros, directamente me dicen lo que quieren hacer o lo que no. Como se puede ver, hay de todo como en botica.

¿Por qué comento esto? Porque vivo fascinada con la variedad de personalidades que tienen mis alumnos. Sí, lo sé, no he descubierto las Américas, pero me llama muchísimo la atención. Tengo una alumna que pasa este año de ciclo y está muy interesada en repasar todo lo del curso anterior para empezar con seguridad el próximo curso.

Esta clase normalmente no la preparo porque nunca sé exactamente qué me va a pedir que veamos durante la misma. ¿Menos trabajo? Noooo. Me exige que ande en continua alerta porque no es fácil tener que explicar determinados aspectos sintácticos, morfológicos o verbales sin un trabajo previo. Así que tiro de los conocimientos que tengo almacenados en mi cerebro. Ha sido de gran ayuda en este camino la gramática cognitiva.

Ayer, sin ir más lejos me encontré con lo siguiente: “Quiero repasar los verbos”. (¡Madre mía! Pensé yo. ¿los verbos a nivel morfológico? ¿Los verbos según el modo? ¿Las formas verbales? ¡Uffff! Mucha tela que cortar). He aquí uno de los grandes problemas de este tipo de clases.

En este caso, el problema empieza a ser el que tendría un nativo en tanto que la alumna conoce el español pero desconoce a nivel reflexivo los usos de los diferentes tiempos verbales. Por cierto, en referencia a esto me asalta la duda: ¿los nativos conocemos los usos? Yo creo recordar que nunca me explicaron que diferencia había entre usar un pretérito perfecto simple /indefinido o un pretérito perfecto compuesto. (Esta es otra, la de la terminología porque yo la aprendí de una forma y en el libro de texto se utiliza otra). Tampoco tuve que reflexionar o aprender, por ejemplo, que el subjuntivo depende de algún modo del indicativo o que hay una serie de tiempos verbales que están subordinados a otros (así lo veo ahora).

Todo esto es un trabajo que tiene mi alumna por delante; no sólo tiene que aprender las categorizaciones de una lengua que no domina completamente, sino que además de aprender cómo se forman las diferentes flexiones de los tiempos verbales también tiene que conocer su uso para percibir los matices que proporcionan el uso de unos u otros. En definitiva, nos encontramos con una tarea un poquito complicada porque es difícil hacerse con todos estos conocimientos al mismo tiempo.

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Los modos verbales.

Esto no es algo que haga explícito en mis clases de ELE para adultos porque mis alumnos en este caso no necesitan conocerlo -o eso pienso yo-. Sin embargo, en el caso de mis alumnos más pequeños este conocimiento sí es necesario porque cuando se les pone un ejercicio de análisis no sólo tienen que conocer el tiempo verbal, la persona o la conjugación; si no que también tienen que marcar en qué modo está el verbo. La cuestión es que es un poquito difícil explicarle esta característica del verbo si no se conoce bien el sistema verbal y si no se tienen los conocimientos de uso. Yo confieso que he comprendido los usos de los diferentes tiempos verbales y de las elecciones de los modos por parte del hablante a raíz de tener que explicárselos a mis alumnos. Cuando yo era estudiante no establecí las relaciones que puedan existir entre las funciones del lenguaje y los modos -esto se me acaba de ocurrir ahora en relación a una clase que di el otro día a un alumno que estaba estudiando la teoría de la comunicación-. Bueno, la cuestión es que tenemos tres modos en el verbo: indicativo, imperativo y subjuntivo. En el libro de texto creo recordar que venía explicado del siguiente modo:

  • Modo indicativo: es usado para expresar o hechos reales o que ocurren.
  • Modo imperativo: es usado para expresar órdenes.
  • Modo subjuntivo: es usado para expresar deseos, hipótesis, etc.

Ante estas definiciones o explicaciones la cosa se hace un tanto difícil de aclarar porque la cosa no me parece tan clara -al menos pienso yo-; sobre todo, cuando estás con un alumno que no conoce todas las formas del verbo y que no controlan todavía el uso que se hace de cada uno de los tiempos porque es una tarea difícil de abarcar, si no se hace sistemáticamente. El tema es que finalmente opté -no sé si bien o mal- por elegir el presente de indicativo y subjuntivo, así como el imperativo -por cierto, en el libro el cuadro estaba mal porque en el aparecían como personas de imperativo: nosotros y ellos. No sé, me quedé un poco extrañada cuando vi esto-. El objetivo de elegir estos dos modos y tiempos verbales fue, por un lado, aprender a formar el presente de subjuntivo y el imperativo. Una vez que ya habíamos comprendido cómo se forman unos u otros, o dónde podemos encontrar gran cantidad de imperativos (los enunciados de los ejercicios son una fuente inagotable), le propuse que buscara y analizara los verbos en las siguientes frases:

  • Quiero que practiques español un poco más fuera de clase.
  • María practica inglés con sus amigos de Edimburgo.
  • Practica más fuera de clase, por favor.

Se trataba de usar el mismo verbo para que pudiera ver las diferentes formas y modos del verbo. Aunque ahora me doy cuenta de que debería haber contextualizado la situación para que fuera más fácil de comprender. Tendría que haberle dicho: Tu profesora te dice. Y, a continuación, debería haberle preguntado qué expresa cada una de los enunciados.

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