Maribelele

Diario de una profesora de español lengua extranjera donde se cuentan venturas y desventuras en la clase.

Introducir novedades siempre es difícil.

No es fácil introducir novedades en las clases porque supone romper tanto los esquemas mentales de trabajo de mis alumnos como  los míos. (He estado pensando mucho sobre esto.  Ando dándole vueltas a hasta qué punto puedo decir que mis alumnos son el centro de su proceso de aprendizaje) . Por eso, voy a ir metiéndome poco a poco en la piscina para no perecer en el intento; aunque estoy segura de que algo magullada voy a salir. La idea es comenzar a trabajar con internet y algunas herramientas colaborativas con mi alumno de E/SL (11 años).

¿Qué me ha impulsado a tomar esta decisión? Varias cuestiones, pero la más poderosa es que mi alumno haga algo útil y que al final del proceso tenga algo que mostrar. Si me he dado cuenta de algo en este tiempo que llevo dando clase es la importancia de que el alumno vea el resultado de su aprendizaje plasmado de alguna forma. Puede ser en forma de dibujo, de texto, de receta de cocina o de cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. Además, hay que tener en cuenta que quiero que escriba -esto es lo más difícil de conseguir, es la tarea que menos les gusta del mundo- y no quiero que tenga excusas para negarse a hacer la actividad.

También parto de la base que ahora me siento cómoda utilizando este tipo de herramientas y que ya están totalmente integradas en mi vida.  Además, tengo algo más claro las posibilidades que me ofrecen y qué sistema de trabajo quiero poner en práctica. Sé que quiero que sea un trabajo colaborativo donde el alumno sienta que trabajo con él y que no le estoy supervisando. Sé que va a requerir de mí una labor de orientación. Me preocupa la labor de corrección de faltas de ortografía, expresión, etc.

Desde el punto de vista del alumno me he asegurado previamente de la relación que tiene con Internet y de las actividades que realiza en este medio. Esto es importante porque el punto de partida sería diferente. No es lo mismo estar familiarizado con el entorno que no estarlo. Además, otro factor que me ha ayudado a decidirme es que mi alumno cuenta con conexión a Internet, por lo que no hay problemas para…

Confieso que voy a tientas y que, probablemente, debería diseñar mucho mejor la tarea antes de ponerla en práctica para no ir dando palos de ciego por el mundo. Sin embargo, si lo sigo posponiendo sé que terminaré por no hacer nada. Mala cosa es posponer las cosas. Eso sí, tampoco podemos decir que parta de la nada o que no tenga una idea de lo que quiero hacer. No, no es así. Tengo más o menos una idea de lo que quiero hacer y al punto al que quiero llegar. La cuestión es que no sé cuántas curvar y revueltas terminaré tomando para llegar al final.

Para empezar he proyectado un calendario donde marqué la fecha de inicio y la fecha límite para realizar la tarea (bastante ambiciosa, por cierto). Asimismo he planteado unas fechas periódicas para revisar la evolución de la tarea. Igualmente escribí un breve guión con los objetivos que persigo, las destrezas que quiero trabajar, los temas que vamos a repasar, etc.

En definitiva, estoy poniendo las primeras piedras en el camino para introducir el trabajo con el ordenador e internet en clase.  Iré tomando notas sobre el desarrollo del trabajo y reflexionando sobre el mismo, como siempre.

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La ortografía y el principio alfabético.

Esta es una reflexión provocada por una experiencia de clase que me remitió rápidamente a unas lecturas que estoy realizando últimamente sobre el principio alfabético, la conciencia fonológica y el proceso lector tanto en L1 como en L2.

Tengo una alumna en 1º de ESO cuya lengua materna es el inglés y que, por razones curriculares, está estudiando ortografía. Hasta la fecha no había tenido que plantearme cómo enseñar la ortografía porque la mayoría de mis alumnos estudiaban español como lengua extranjera y no como segunda lengua en un contexto escolar. Por tanto, mi preocupación en cuanto a la escritura no estaba en las cuestiones ortográficas, si no en el desarrollo de la competencia escrita.

La cuestión es que con esta alumna de 1º de ESO sí me veo en la necesidad de plantearme qué es la ortografía, qué importancia tiene y qué hacer para ayudarla. Para ello, el primer paso es preguntarme:

  1. ¿Qué es la ortografía? Ciertamente me resultaba difícil dar respuesta a esto porque sin pensar mucho y basándome en mi experiencia diría que es el conjunto de reglas que rigen el código escrito de la lengua.
  2. ¿Para qué sirve? Para escribir bien.
  3. Ante la respuesta anterior, la pregunta lógica es: ¿Para qué escribir bien? La respuesta es que siempre he considerado la falta de ortografía como una mancha en el texto. Es decir, es como si me visto y me pongo una camiseta llena de manchas. ¿A que mi aspecto no sería el mismo si me pusiera una camiseta sin manchas? Daría una mejor impresión, ¿verdad? Este es el razonamiento que le hice un día a esta alumna. Sin embargo, me pareció algo superficial y una explicación para salir del paso porque creo que podía haberme seguido preguntando.

¿Qué puedo añadir a las respuestas previas ahora? En este momento puedo decir que la ortografía es un conjunto de reglas que rigen el código escrito de la lengua basándose en un principio alfabético que varía en función de las diferentes lenguas que usan este principio. Esto es porque es un código y, por tanto, es arbitrario y artificial – sí, son cosas obvias aprendidas durante la carrera pero que hasta ahora no había conseguido conectar. Ahí radica el descubrimiento-. Este código escrito nos permite representar a través de grafías (símbolos) el sonido de la lengua. En función de las lenguas, se necesitan más o menos grafías para las representaciones fónicas, lo que las convierte en lenguas consistentes o inconsistentes. En el caso de la lengua española, debemos hablar de una lengua consistente frente al inglés, por ejemplo.

¿Por qué es importante? Porque cuanto más consciente sea el alumno, al menos de segunda lengua, de que la ortografía es un código que ha de conocer para representar y leer correctamente la lengua, mayor importancia al hecho de aprenderla.

Continuará…

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Preparando un examen de ortografía.

Ayer por la tarde en clase de apoyo tuvimos que preparar un examen de ortografía que prometía ser muy, muy largo. Digo que era largo porque mi alumna tenía apuntadas las preguntas que entrarán en el examen:

  • Un dictado.
  • Un texto para puntuar con puntos y comas.
  • los géneros literarios.
  • Sinónimos y antónimos.
  • Hiperónimos e hipónimos.
  • Escribir una redacción (con su introducción, su nudo y su desenlace).

De entre todas estas preguntas de examen, voy a centrarme solamente en dos: Los dictados y el ejercicio de puntuación. Creo recordar que hace un tiempo comenté que no me gustaban los dictados, pero he de confesar que he cambiado totalmente de opinión.  La transformación de esta idea se ha producido a raíz de varios acontecimientos:

  • Unas lecturas que he realizado sobre el desarrollo de la conciencia fonológica.
  • En el caso de los estudiantes de segundas lenguas me parece una actividad interesante para ayudarles a fortalecer el conocimiento sobre la entonación o la pronunciación del idioma de estudio.
  • La idea de que el dictado es una actividad más común de lo que pensamos, ¿cuando tomamos apuntes no estamos realizando una actividad parecida? Sé que no es exactamante lo mismo porque coger apuntes implica tener que transformar información o apuntar sólo la información que nos interesa de lo que se está comentado. Sin embargo, esto ya viene en etapas de estudio superiores y no en la educación secundaria donde es muy habitual copiar al pie de la letra lo que dice el profesor. (Hablo desde mi experiencia).
  • No veía clara su utilidad desde el punto de vista del trabajo de la ortografía, pero en esto también he cambiado de opinión. Eso sí, creo que es mejor innovar un poco con esta actividad e intentar hacer alguno de estas propuestas de dictados que recogimos en el Cuaderno Intercultural.

Además de realizar un dictado -el típico dictado- porque es a lo que se iba a enfrentar -hay que se práctica-, copié un fragmento de texto con faltas de ortografía para que las corrigiese y otro texto sin puntuación para que lo puntuase la alumna. Aquí no pensé bien en el enfoque del ejercicio y los pasos a seguir, de modo que no salió tan bien como hubiera debido. Tengo pendiente la elaboración de unas pautas o estrategias para realizar este tipo de actividad con el fin de que la alumna reflexione sobre las razones por las que ponemos un punto o una coma.

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Ampliar vocabulario.

Mientras consigo o no llevar el vídeo a clase y escribir el informe correspondiente sobre el funcionamiento de la actividad, voy a escribir sobre la detección de una necesidad en mis alumnos de las clases de apoyo. Hace un mes escribí un pequeño post sobre las diferentes estrategias que yo utilizaba para aprender vocabulario como estudiante de lenguas extranjeras. Sin embargo, no he elaborado una idea sobre el aprendizaje-ampliación de vocabulario en mi lengua materna. La cuestión es que ahora tengo que diseñar una estrategia para que mis alumnos de EL2 amplíen su vocabulario y para ello voy a echar mano de mis creencias y experiencias.

Esta idea surgió a raíz de la resolución de unos ejercicios de ortografía en los que se planteaba el uso de m y n en palabras como: indemne, damnificar, columna, … En el transcurso del ejercicio me vinieron a la cabeza varias cuestiones provenientes de las respuestas a las preguntas que le hacía a mi alumna:

Antecedentes: El enunciado del ejercicio nos proponía que creáramos una familia de palabras (es un ejercicio común) a partir de la palabra dada. El objetivo es concienciar al alumno de que todas las palabras pertenecientes a una misma familia se escriben de la misma forma. ¿Qué se requiere para hacer este ejercicio? En principio, saber buscar en el diccionario; conocer el significado de la palabra,…

- ¿Qué tipo de palabra puede ser indemne: un verbo, un adjetivo, una preposición, un adverbio, una interjección, un sustantivo, un pronombre, una conjunción o un determinante?

- No sé…

Probablemente no tenía por qué saber que indemne es un adjetivo, menos aún si tenemos en cuenta que no sabía su significado. ¿Por qué hice esta pregunta entonces? Pues, creo que la respuesta está en mi experiencia como estudiante de segundas lenguas cuyo enfoque didáctico estaba basado en la gramática-traducción. Gracias a este enfoque era capaz de distinguir por la forma ante qué tipo de palabra me encontraba. ¿Ventajas? Te permite encontrar rápidamente en los textos los verbos, sus complementos, los sujetos… Era una habilidad muy útil para hacer las traducciones. Por otro lado, con la práctica te permite asociar palabras a su familia y no tener que buscar tanto en el diccionario.

Otro problema que se plantea en este tipo de ejercicios es el significado de las palabras ya que, el objetivo principal es trabajar la forma de la palabra el significado para a un segundo plano. La cuestión es que, aunque el alumno aprenda que damnificar se escribe con mn, no servirá de mucho si la cosa queda ahí y no se hace uso de la palabra dentro de su contexto. De hecho, lo primero que le comenté a mi alumna es que todas esas palabras estaban relacionadas con accidentes, catástrofes sobrenaturales y que se usan mucho cuando se habla de estos temas en la prensa. Confieso que me quedé en eso, pero lo más aconsejable -creo- hubiera sido proponerle algún ejercicio rellena huecos, por ejemplo, donde en función del significado y la forma de la palabra hubiera tenido que usar las palabras en cuestión. Asimismo, otro ejercicio a proponer es que el alumno cree oraciones utilizando las palabras cuya ortografía está aprendiendo para que se queden mejor ancladas en su memoria.

Por último, me queda reseñar que debería plantear ejercicios de creación de campos léxicos y el trabajo con sinónimos y antónimos para ampliar el vocabulario. Ahora sólo resta ponerse manos a la obra.

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El sintagma: una explicación para 1º ESO.

Dejo aquí una explicación que he elaborado para una alumna extranjera que estudia 1º de ESO y que ya tiene a sus espaldas dos años de escolarización en España. Hay que tener en cuenta que en años anteriores he utilizado la gramática cognitiva para explicarle la morfología y le he transmitido la idea de que las palabras tienen relaciones entre sí. Espero haber sido lo más clara posible.


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