
Además de este típico deseo de comienzo de año, quería acompañar la felicitación con alguna cosa interesante que aportar; sin embargo no encuentro la inspiración. Por un lado, vienen a mi cabeza esas ideas profundas relacionadas con el paso del tiempo, lo que hacemos con él y la pregunta de por qué vivimos regidos por una calendario. ¿Por qué esperamos a que llegue un nuevo año para pensar en lo que no hemos hecho? ¿Por qué posponemos tanto las cosas? Quizá medir el tiempo, intentar atraparlo o contenerlo nos da seguridad o esperanza o tal vez sea todo lo contrario.
También acuden a mi cabeza los malos pronósticos que nos auguran y la incerteza en la que andamos sumidos. Por esta razón, no sabe una si este deseo de feliz año nuevo no es demasiado iluso sabiendo que el año traerá momentos buenos y malos. (Aunque como dice la canción:” no me llames iluso porque tenga una ilusión” o el dicho “De ilusión también se vive”); tal vez sería mejor desear aquello de : Virgencita, virgencita que me quede como estoy o que podamos mejorar nuestra situación.
En cualquier caso, dejaré las ideas filosóficas para el salón de mi casa porque no valgo para hacerlas públicas. Por eso, despido este post deseando a todo el que pase por aquí -y al que no también- que el año 2009 os traiga, sobre todo, oportunidades y la posibilidad de aprovecharlas.












