Esta es la pregunta que me han hecho hoy mis alumnos. Reconozco que he tenido que retrotraerme en el tiempo porque hace bastante que no estudio una lengua extranjera (es una costumbre que he de recurperar, por lo menos tengo que reactivar algunos conocimientos que se están oxidando…). La cuestión es que pensando en lo que solía hacer me han surgido estas estrategias:
- Escribía fichas en las que apuntaba la palabra y su plural, así como su significado. A esto le añadía un frase de mi propia cosecha y algunos ejemplos que encontraba en textos que iba leyendo.
- Elegía un tema y escribía todas las palabras que podía relacionar con él.
- También tenía una tabla donde clasificaba las palabras en función de su morfología.
- Intentaba relacionar la palabra con su familia.
- Escogía artículos de periódico o textos para familiarizarme con las palabras que quería aprender.
- Escribía los pares contrarios.
- Hacía traducciones de textos.
- Ni qué decir tiene que tuve que hacer muchos ejercicios memorísticos.
Creo que esto es todo lo que hacía, como se puede ver muchas de estas estrategias están relacionadas con mi formación académica y son difícilmente trasnmitibles a mis alumnos. Además, tengo la sensación de que muchas de estas estrategias están muy relacionas con el método gramática-traducción de enseñanza de idiomas.
Probablemente me hubiera ayudado mucho que los profesores me hubiesen enseñado alguna técnica de aprendizaje de vocabulario como: tarjetas de memoria, asociación de imágenes y palabras, mapas mentales o ejercicios donde escribir la palabra correcta en función del contexto, etc. Lo que está muy claro es que para aprender hay recordar y sobre todo ejercitar porque cuantas más veces te veas expuesta a una palabra en diversos contextos mayores serán tus posibilidades de aprenderla.
*(Esto me da pie a unas reflexiones que tengo pendientes sobre el desarrollo de las estrategias por parte de los estudiantes y su relación con la configuración del aprendizaje en el ámbito académico).











