(Mis faltas)
Como ya he contado en otras ocasiones, las clases de apoyo ELS son totalmente diferentes a las clases de ELE que imparto a adultos porque en el caso de las primeras nunca sé qué va a tocar estudiar o repasar. Aunque, sí puedo decir que las joyas de la corona son: biología y geología, geografía e historia y, por supuesto, lengua y literatura castellanas.
Yo no soy especialista en las dos primeras, pero trato de aplicarle el sentido común y poner en marcha mis estrategias de comprensión lectora (a veces, cuesta comprender el manual); así como mis conocimiento sobre técnicas de estudio adquiridas tras años de estudiante para poder ayudar a mis alumnos. En el caso de la última, podríamos decir que me siento más familiarizada con el entorno y lo llevo bastante mejor. El caso es que el otro día, concretamente, tuve que explicarle a una alumna de 1º de ESO las unidades de la lengua. ¿Qué problemas encontré?
- Las definiciones del manual. (Quizá, porque muchas de ellas dormían en el olvido). Por ejemplo, “monema es la unidad gramatical mínima con significado; puede ser una palabra o parte de una palabra: primo”. Visto así, sin recurrir a los lexemas y morfemas, es un poco incomprensible si no apelas a conocimientos previas (recurrí a su memoria para hablarle de raíces, sufijo y prefijos. En ese momento no recordé que el género y el número también son morfemas. ¡Ay!).
- En la definición de palabra, se limitaba a describir sus características desde el punto de vista escrito, ¿y cuándo hablamos? (Supongo que por simplificar la explicación no se dio más información).
- Tuvimos problemas entre oración (sin situación comunicativa) y enunciado (con situación comunicativa). Esto de la situación comunicativa siempre requiere una explicación: varias personas hablando en un mismo tiempo y espacio sobre un tema conocido, etc. (Bueno, normalmente le pido a la alumna que invente o imagine una situación donde se comunique -es curioso porque suele identificar comunicación con hablar y no con escribir/leer o escuchar).
PD: Esto es lo que escribí el otro día nada más terminar la clase y al tener que revisarlo antes de publicarlo, quería comentar alguna cosa:
- A veces tengo tendencia a “culpabilizar” al libro de algún modo (Es algo que hago desde el principio. Los libros son un buen instrumento de base, a los que nos toca adaptarlos a la situación es a los profesores). No importa si éste tiene o no explcaciones más o menos buenas, desde mi punto de vista. Lo que importa es que mi trabajo es arreglar, explicar o mejorar lo que yo crea oportuno. El caso es que después de esta peripecia ocurrida por:
- El desconocimiento de la progresión del conocimiento que plantea el libro. Se va desde lo más general a lo más particular.
- Y mi confianza en mis conocimientos sobre lingüística, que andan un poco dormidos porque por lo general no salen mucho a pasear. Salvo ahora que no les va a quedar otro remedio que hacer algo de ejercicio y trabajar un poquito.
- Así las cosas, una mañana cogí el libro y me hice un mapa mental con los contenidos relativos al conocimiento de lengua que contiene el manual con el fin de ir completándolo en compañía de mi alumna de aquí a final de curso. He escogido esta herramienta porque permite añadir documentos, enlaces, imágenes, etc.
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