El diario del profesor.

por Maribel González Martínez

Sin abandonar mi búsqueda por mejorar la expresión escrita, estoy enfrascada en la lectura de un par de libros que me están clarificando mucho algunas cuestiones que desconocía. Una de las obras que estoy leyendo es:

Porlán, Rafael y Martín, José; El diario del profesor. Un recurso para la investigación en el aula, Colección investigación y enseñanza, Díada editora, Sevilla, 2004

Decidí leer este libro para averiguar cómo usar de una forma más eficaz toda esta información que genero sobre las clases. Elegí centrarme en el diario del profesor porque es la herramienta que más utilizo ya que, llevo un registro de todas las actividades y cuestiones que trato con mis alumnos durante las lecciones. La problemática es que, a pesar de que escribo mucho, percibo que no aprovecho al máximo las posibilidades de mejora que ofrece la escritura de un diario.

Este pequeño libro, que se lee muy rápidamente, contiene seis capítulos donde se explica la función del diario y las diferentes etapas por las que atraviesa. Los autores empiezan por esbozarnos las principales metodologías que utilizamos los docentes en nuestras clases y detallan las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas. En los tres capítulos siguientes nos relatan las diferentes fases por las que pasa un diario. La primera de ellas es la iniciación del registro de las cosas que ocurren en clase y está asociada al momento en que los profesores comienzan a escribir para anotar los incidentes, anécdotas, dificultades, etc., que han ido encontrando en el desarrollo de su trabajo. En esta etapa se trata de “ofrecer una panorámica general y significativa (…) de lo que ocurre en clase” ( Porlán y Martín). Es el momento en que a medida que vamos recogiendo los datos vamos construyendo nuestro punto de partida y comenzamos a descubrir que el aula es un escenario donde cada uno de los actores que forma la obra desempeña un papel. En el segundo capítulo se describe cómo este registro de acontecimientos nos puede servir como vía para cambiar nuestras concepciones. En este periodo el diario es leído por otros compañeros con los que se contrastan opiniones. Finalmente, el diario entra en un periodo práctico donde se han de poner a prueba las dos fases anteriores. Los dos últimos capítulos están dedicados a un resumen de todo lo expuesto a lo largo de los tres capítulos anteriores y a una bibliografía comentada.

Algunas ideas interesantes:

  1. “Los cambios de ideas han de tener un reflejo en nuestro programa de intervención y, para esto, el diario es el testigo biográfico fundamental : el registro temático y coherente del nuevo diseño experimental.”
  2. Plantear cambios demasiado ambiciosos puede llevarnos al fracaso. Es mejor proyectar pequeños cambios. Hay que ser realista.
  3. “La construcción teórica de nuestro saber hacer (…) depende fundamentalmente de como sepamos manejar la relación entre la teoría y la práctica.
  4. “Cambiar la forma de pensar, no garantiza modificar la forma de actuar”. (Porlán y Martín)

Los cuatro puntos anteriores pueden parecer obvios, pero no por ello hay que saltárselos u olvidarse de ellos. No por ser cuestiones de sentido común tengo que apartarlas, más bien todo lo contrario y deben servirme de guía en el futuro.

Crédito: www.flickr.com/photos/79209645@N00/2235031847

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10 Responses to “El diario del profesor.”

  1. Hola Maribel! Me encanta como siempre tus ideas , experiencias y lecturas. Gracias por presentar el libro El diario del profesor, creo que es una herramienta esencial para el profe… Cuidate mucho y hasta pronto! Maria E.Rodriguez University of Tennessee

  2. ¡Hola Maria Emilia! Gracias a ti. Sin duda, el diario del/a profesor/a es una herramienta muy útil, sobre todo si se sabe utilizar. Yo no lo tenía muy claro, pensaba que bastaba con escribir y revisar de vez en cuando. Por eso, estoy intentado mejorar su uso. Cuídate mucho tú también. ¡Hasta pronto!

  3. Hola, Maribel

    De las cuatro ideas que has sintetizado me quedo con la de “Cambiar la forma de pensar no garantiza modificar la forma de actuar”. Es cierto -aunque tengo que reconocer que a mí no me parecía tan obvio hasta ahora- que por mucho que cambien nuestros puntos de vista hay cosas que seguimos haciendo sin introducir ninguna modificación. Lo mejor de todo es que se puede aplicar a cualquier acción cotidiana, tanto dentro como fuera del aula.

    Un abrazo :)

  4. Hola Néstor:

    Sí es verdad que esto se puede aplicar a cualquier acción cotidiana dentro y fuera de clase. Yo el punto que más en cuenta debo tener es el número 2 porque tengo tendencia a plantearme metas demasiado ambiciosas. Por eso, es momento de ir pasito a pasito para consolidar los pequeños cambios que pueda llegar a hacer.

    Un abrazo.

  5. hola!, estoy iniciando en esta bonita actividad, como lo es el ser maestra, quisiera saber acerca de como elaborar un diario de clase, que elementos considerar si existe un formato etc.

    gracias

  6. Hola Maribel, te agradezco la reseña, no sabía si comprar el libro o no, pero creo que me va ayudar mucho. Gracias

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