Estaba yo releyendo, ya se sabe que cada vez que uno lee una misma cosa puede sacarle una información diferente, el primer capítulo del libro de J. Arnold donde comentaban la revolución que supone incorporar a las clases de idiomas el desarrollo personal y me acordé de una actividad que me ha funcionado bastante bien. Se trata de un test de estos que aparecen en algunas revistas para mujeres y que están destinados a saber cuestiones relacionadas con las relaciones personales, características de la personalidad, etc. En este caso concreto, se trata de un test para averiguar cómo está nuestra memoria.
Es un test muy cortito que tiene unas seis preguntas y es muy fácil de comprender – los grupos donde lo hemos hecho tienen un nivel A1/A2-. Busqué un test corto porque así no tenía que andar quitando respuestas y, por tanto, el test no quedaba desvirtuado. Por otro lado, otro punto a su favor es que es un material totalmente real otra cosa que para los alumnos fue muy motivador.
Por otro parte, elegí este test por motivaciones lingüísticas -ahora empiezo a cuestionarme si debería dejar de plantearme siempre las cuestiones desde este punto de vista y aplicarle una nueva visión- ya que el test está escrito en pretérito perfecto y presente. Me dije: mira qué bien. Así podemos hacer comprensión lectora y comprender un poco mejor cuándo utilizamos le pretérito perfecto en España; además de repasar los números, las fechas y otras cosas. Mi sorpresa es que este test ha sido de lo más motivador para mis alumnos en todos los sentidos, sobre todo porque el objetivo era averiguar cómo era su memoria. Se les veía completamente metidos en faena para realizar el test y medirse con sus compañeros.
Al finalizar la actividad algunos me comentaron que había sido muy interesante para ellos porque les gusta conocerse a sí mismos; les gusta saber qué capacidades tienen.










